Este 12 de septiembre se celebra un atípico Día Mundial de Acción contra la Migraña por obra y gracia del coronavirus, una pandemia en la que los síntomas neurológicos son muy frecuentes y que está teniendo un impacto muy considerable en todos los servicios de Neurología. ¿Y con qué mensaje se llega a esta jornada? Pues con algunas indicaciones fundamentales: que ni tener migraña ni los tratamientos experimentales (como el bótox y los anticuerpos monoclonales) aumenta el riesgo de contraer coronavirus y que es fundamental la educación de estos pacientes, con los que hay que habilitar sistemas de comunicación alternativos en caso de emergencia.

Así lo señala la doctora Sonia Santos, coordinadora del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), ante una jornada en la que se recuerda que la migraña afecta en España a más de cinco millones de personas, lo que la convierte en la enfermedad neurológica más prevalente en nuestro país, donde más del 50% de las personas con este problema presentan un grado de discapacidad grave o muy grave. Esta situación se ha visto complicada por el tsunami que ha supuesto el Covid-19, que ha alterado la atención a estos pacientes.

Asistencia telefónica o telemática

Y es que, aunque durante el confinamiento ha habido pacientes migrañosos que incluso han podido mejorar (por la instauración de rutinas o por normalizar horarios con el teletrabajo), “muchos otros han empeorado porque han tenido limitado el acceso a consultas y a urgencias”. Esto ha obligado a reestructurar las unidades de Neurología, “nos hemos tenido que reinventar a través de la asistencia telefónica y telemática, o con la implantación de un teléfono de consulta de enfermería para atender dudas”.

En cuanto a cómo ha sido la atención durante este periodo, un estudio de la propia SEN subraya que el 46% de los neurólogos españoles constataron un empeoramiento de  la situación clínica de los pacientes con cefalea evaluados durante la pandemia. A ello ayudó que un 75% de estos profesionales se vieron obligados a suspender su actividad presencial durante el estado de alarma.

“Siempre decimos que el tratamiento de la migraña es básicamente farmacológico, pero una parte muy importante pasa por la educación del paciente”, y eso es algo que la pandemia ha demostrado que “hay que insistir en ello”, subraya Sonia Santos: “que aprenda a reconocer y a convivir con su enfermedad, que sea responsable de su tratamiento…”. Para ello es muy importante la relación médico-paciente, “la consulta telefónica nos ha ayudado a sobrellevar esta sustitución, pero no sustituye para nada a la visita presencial, nunca la va a sustituir”.

¿Y qué de lo aprendido durante la emergencia sanitaria se va a consolidar en la atención de los pacientes con migraña? A su juicio, se va a afianzar la ya referida asistencia telefónica para determinados casos, como el seguimiento de un medicamento que está funcionando. Eso sí, reitera que esto será posible en un “porcentaje bajito” de pacientes.

Mejorar los nexos de unión con Atención Primaria, Urgencias y Farmacia Hospitalaria

“Con esta crisis hemos aprendido”, y cree que los diferentes servicios de Neurología “han funcionado relativamente bien”, siempre sobre la base de que “se ha alterado mucho la atención a los pacientes”. Entre las enseñanzas de la pandemia en lo que respecta a la migraña, la doctora Santos enumera que “tenemos que mejorar los nexos de unión con Atención Primaria, Urgencias y Farmacia Hospitalaria, que el personal de Enfermería juega un papel fundamental, que el servicio telefónico es un gran apoyo y que hay que establecer mecanismos alternativos para atender a los pacientes que estén peor”. También se han mejorado los sistemas de comunicación con los pacientes, lo que puede tener un importante impacto en la atención en zonas rurales.

La coordinadora del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN llama también la atención sobre que “las consecuencias neurológicas del coronavirus son más importantes de lo previsto inicialmente”, hasta el punto de que considera que “todavía nos queda por ver mucha patología neurológica a largo plazo”. “Nos queda mucho por aprender del impacto neurológico del coronavirus, estamos aprendiendo día a día”, sentido en el que recuerda que la anosmia se consideró al principio algo banal y al final es uno de los principales marcadores del Covid-19.

El coronavirus ha tenido un especial impacto en cuatro tipos de cefaleas

Inicialmente se apuntó que hasta un 36% de las personas infectadas con coronavirus presentan síntomas neurológicos (cefalea, mialgia, anosmia, mareo o alteraciones del sentido del gusto, entre otros), pero los últimos estudios desarrollados advierten de que más de un 57% de los pacientes hospitalizados por esta causa desarrollaron algún síntoma neurológico y supusieron la causa principal de muerte en el 4% de los fallecidos por coronavirus. Uno de estos trabajos resalta que la cefalea se hace especialmente presente a partir del tercer día desde el inicio de los síntomas, y que los episodios son más agudos en personas con antecedentes previos de migraña.

Para la doctora Santos, el coronavirus ha tenido un especial impacto en cuatro tipos de cefaleas: el empeoramiento de una patología previa como la migraña, la cefalea por tensión emocional, la secundaria por el uso de mascarillas y equipos de protección y la secundaria al propio coronavirus. “La mayoría de estos casos van a mejorar, sólo hemos comprobado casos en los que se ha cronificado en pacientes que han contraído el coronavirus”.

Tener migraña no aumenta el riesgo de contraer coronavirus

Ante esta situación, insiste en que “el hecho de tener migraña no aumenta el riesgo de contraer coronavirus” y en que “no ha habido ningún problema” en los tratamientos con toxina botulínica y anticuerpos monoclonales. “Son seguros y eficaces, no incrementan el riesgo de contraer la enfermedad, por lo que los pacientes no sólo pueden sino que deben seguir con estos tratamientos”.

Como evidencia de la importancia del impacto neurológico del coronavirus, la SEN es una de las sociedades científicas organizadoras del I Congreso Nacional de Covid-19, que se desarrollará del 13 al 19 de septiembre. La situación se analizará en la mesa ‘Covid-19 y Neurología: culpables, falsos culpables e inocentes’, que se celebrará el 17 de septiembre, en el contexto de un congreso que pretende subrayar que la colaboración entre los profesionales sanitarios de las diferentes especialidades es fundamental para combatir esta pandemia.