Las hijas de mujeres con síndrome de ovario poliquístico (PCOS) tienen cinco veces más probabilidades de ser diagnosticadas de lo mismo en la edad adulta, en comparación con aquellas cuyas madres no lo han padecido, según un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Karolinska en Suecia y que ha sido publicado en la revista ‘Nature Medicine’.

El PCOS afecta a más del diez por ciento de las mujeres en edad fértil y se caracteriza por altos niveles de andrógenos (hormonas sexuales masculinas), trastornos de la ovulación y dificultades para concebir. El síndrome también se asocia con afecciones de salud mental y un riesgo mucho mayor de diabetes tipo 2 y obesidad. Si bien las causas de PCOS no se conocen completamente, el ambiente uterino juega un papel clave.

En este estudio, los investigadores combinaron estudios en humanos y ratones para determinar cómo y en qué medida el síndrome se transmite a las futuras generaciones. Así, comprobaron que las hijas de mujeres con PCOS tienen cinco veces más probabilidades de desarrollar el síndrome en la edad adulta, así como niveles más altos de andrógenos y ciclos menstruales irregulares, obesidad abdominal, índice de masa corporal más alto y presión arterial elevada.

Asimismo, para averiguar si los síntomas similares a PCOS se transmiten a las generaciones venideras, los expertos analizaron en ratones el perfil reproductivo y metabólico en la descendencia de segunda generación. Luego repitieron todo el proceso para una tercera generación para conocer si un fenotipo PCOS podría transmitirse a través de varias generaciones.

“Al hacer esto pudimos demostrar que la combinación de altos niveles de andrógenos durante el embarazo, y una dieta obesogénica consumida por las abuelas, tiene un efecto nocivo sobre el desarrollo fetal de la segunda generación, lo que lleva a la restricción del crecimiento intrauterino y al aborto espontáneo en parte debido a la placenta disfunción, que está en línea con las observaciones anteriores de mujeres con PCOS”, han dicho los expertos.

En este sentido, los resultados muestran que el principal contribuyente a la transmisión generacional de los síntomas de PCOS son los andrógenos. “Este es un mecanismo biológico anteriormente desconocido que nos impulsa a explorar con más detalle cómo los andrógenos programan las células germinales para que las hijas de mujeres con este problema desarrollen trastornos metabólicos y reproductivos en la edad adulta”, han dicho los expertos.

Los análisis de los ovocitos de ratones revelaron alteraciones en la expresión génica que están involucradas en la respuesta al estrés celular, la diabetes tipo 2 y la estabilidad del ADN, cambios que se transmiten a las generaciones futuras. Algunos de estos genes también podrían identificarse en el suero de hijas de mujeres con PCOS que, según los investigadores, podrían proporcionar biomarcadores potenciales para predecir un mayor riesgo de transmisión del síndrome.