“Las infecciones intraucis fueron muy importantes”. Es una de las conclusiones del seminario online de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). En el mismo se presentaron los primeros datos del Registro ENVIN 2020 y se analizaron las características de los pacientes COVID-19 ingresados en las UCI en la primera ola de la pandemia.

Asimismo, en la webinar, realizada con la colaboración de Pfizer, se detallaron los factores de riesgo y el impacto clínico de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria.

De la base de datos con más de 1.525 pacientes de 61 UCIs de 54 centros hospitalarios, los expertos del seminario ofrecieron una foto de lo que ocurrió en los primeros meses de la pandemia.

“Unos datos que nos deben hacer pensar en retomar cuanto antes los proyectos de prevención que funcionan y mejorarán a los pacientes de las Unidades”, señaló Xabier Nuvials, del Hospital Vall de Hebrón, de Barcelona.

Este especialista coordinó el evento junto a la doctora Mercedes Catalán González, del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, quien puso en valor los datos ENVID 2020, “que nos permiten analizarlos y contrastarlos con todas las UCI”.

Aumento por la edad

El doctor Joaquín Lobo Palanco, del Hospital de Navarra, se refirió a las características de los  pacientes COVID-19 ingresados en UCI en la primera ola de la pandemia.

“El aumento de la mortalidad global ha sido de un 31%. Además, conforme sube la edad a partir de los 65 años, la muerte se dispara al 60%. El incremento ha sido espectacular”, subrayó.

La estancia media en las UCI de los fallecidos ha sido menor que los que han logrado superar la enfermedad. “A mayor edad, la permanencia fue menor porque los pacientes fallecieron antes”.

Por otro lado, la mayor parte de los ingresos en estas unidades procedieron de las plantas de los propios hospitales y fueron atendidos en el 91% por intensivistas, al tiempo que “el diagnóstico se realizó con una PCR y un análisis clínico”.

El especialista navarro destacó que el 60% de la mortalidad de los ingresados tenía más de 70 años y presentaba factores de comorbilidad.

Webinar sobre las UCi en la primera ola de la pandemia

Los expertos en la webinar organizada por Semicyuc.

Dispositivos invasores

La doctora María Pilar Gracia Arnillas, del Hospital del Mar  (Parc de Salut Mar, Barcelona), expuso  la experiencia respecto a “Infecciones relacionadas con dispositivos invasores en pacientes COVID-19. Tasas, etiología y respuesta inflamatoria”.

“De los 1.525 pacientes registrados, se recogieron 956 infecciones y la estancia media fue de 32 días; el  36,33% de los pacientes padecieron una o más infección nosocomial. Y el 88% de ellas tuvieron respuestas sistémicas graves”, apuntó.

El especialista Francisco Alvarez Lerma, también del Hospital del Mar (Parc de Salut Mar, Barcelona), habló sobre el impacto clínico de la presencia de una infección relacionada con la asistencia sanitaria (IRAS) en un paciente COVID-19.

“A medida que sube la edad, se incrementan las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria. Además, los dispositivos invasores en estos pacientes se relacionan directamente con la subida de infecciones”, explicó.

El numero de donaciones también fue clave en la adquisición de infecciones. Así, los que se sometieron a una o dos se infectaron en un 38%, mientras que entre los que tuvieron más de 4 o 5 tandas se infectaron en un 70,8%.

“Otros factores de riesgo de infecciones han sido la obesidad y los fallos renales. El tamaño del hospital también ha sido determinante; los que han tenido menos de 200 camas han sufrido más infecciones”, señaló.

Una o más infecciones

En este sentido, el tratamiento inmunodepresor no ha tenido más incidencia en la mortalidad. “El 64% de los pacientes sin infecciones habían obtenido este tratamiento; cuanta más terapia tenían, menos infección”. De los fallecidos, el 27% no habían sufrido una infección relacionada con la asistencia, frente al 37% que sí.

Este especialista, al igual que la doctora Gracia Arnillas, incidió en que el perfil del paciente en la UCI ha sido el de una persona añosa, “que ha desarrollado una o más infecciones, que ha recibido alimentación parenteral, eran diabéticos, estaban desnutridos o eran obesos”.

El doctor Ricardo Gimeno Costa, del Hospital Universitario La Fe, en Valencia, abordó el Impacto clínico de la presencia de una IRAS en un paciente COVID.

“La mortalidad de estos pacientes, que en los últimos 10 años se situaba en torno al 10%, se ha disparado en la primera ola de la pandemia hasta el 31%”, reconoció.

La tendencia es lineal y dramática. “La mortalidad de pacientes de más de 60 años es del 60%. Los pacientes que sobreviven permanecen más tiempo en las UCI y tienen más infecciones”.

Por otro lado, los que precisan dispositivos invasores presentan mayor mortalidad, “así como los diabéticos, los neutropénicos, los pacientes EPOC, los renales y trasplantados”, explicó.

La doctora Naia Mas Bilbao en la webinar sobre las Uci

La doctora Naia Mas Bilbao, del Hospital de Galdakao, Bizkaia.

Corticoides y antibióticos

En relación a la utilización de los corticoides en pacientes COVID, el especialista comentó que no disminuyen la mortalidad, tal y como se vio en los primeros meses de la pandemia, y coincidió con el resto de los especialistas “en la edad como causa principal de los fallecimientos”.

La última de las ponencias la presentó la doctora  Naia Mas Bilbao (Hospital de Galdakao-Usansolo, Bilbao). Ella expuso el ‘Tratamiento antimicrobiano e inmunomodulador en los pacientes COVID-19 ingresados en UCI’.

“De los 1.525 pacientes registrados en la base de datos, 1.402 recibieron en la primera ola antibióticos. Se hicieron 5,18 indicaciones por cada paciente”, subrayó.

De los casi 30.000 días que estuvieron en las UCI menos de ¼ de los días estuvieron sin antibióticos, “que fueron adecuados en solo el 18% de los casos”, dijo.

“La mitad de las indicaciones de los antibióticos se produjeron en el ingreso”, reconoció la experta vasca, al tiempo que sentenció que “las infecciones intraucis fueron muy importantes”.

Otro de los tratamientos que ofrecieron a los pacientes en los inicios de la pandemia fueron los corticoides. “El 62,43% recibió alguno, pero un tercio de ellos en dosis elevadas. La estancia de los que los recibían era más larga; tal vez porque no fallecían”. Explicó también cómo las tres cuartas partes de los COVID-19 recibió tratamiento con inmunodilatadores.