Existen ciertos factores que pueden aumentar el riego de padecer cáncer de mama como, por ejemplo, las mutaciones u otros síndromes genéticos. Así, los antecedentes familiares o personales pueden suponer un riesgo, pero en un gran porcentaje de los tumores detectados no existe relación familiar. En este sentido, los expertos señalan que a la hora de cribar el riesgo de cáncer de mama, otro factor a tener en cuenta debe ser el hecho de tener mamas más densas o más grasas.

De esta forma, existe un sistema llamado BI-RADS (Breast Imaging Reporting and Data System) que, además de facilitar la interpretación y comunicación de los resultados de una mamografía/ecografía mamaria, clasifica las mamas según su densidad (cantidad de grasa o tejido mamario) en cuatro grupos. Esta prueba resulta especialmente relevante, ya que está demostrado que las mujeres con mamas más densas tienen hasta cinco veces más riesgo de padecer un cáncer que aquéllas con mamas más grasas.

Mamas densas en mujeres jóvenes

Hay que tener en cuenta que en el tipo de mama graso, predomina la grasa sobre el tejido mamario, existiendo también mamas con densidades fibroglandulares dispersas, en las que predomina la grasa, pero la mayor parte del tejido mamario es no denso.

Por otra parte, en los tipos de mama densa, puede ser que el tejido sea heterogéneamente denso, por lo que su composición puede dificultar la detección de bultos que podrían ser malignos; o que el con tejido extremadamente denso, que es el tipo de mama más difícil de diagnosticar.

Las mamas densas son más comunes entre las mujeres jóvenes, donde además los tumores son de crecimiento más rápido, lo que hace recomendable que su seguimiento sea anual. “Cuando se tiene este tipo de mama es conveniente añadir alguna otra prueba a la mamografía, como por ejemplo la ecografía o una resonancia magnética”, aclara Silvia Pérez Rodrigo, jefa del Servicio de Radiología de la Mama en MD Anderson Cancer Center Madrid

Por último, la experta insiste en que la prueba que nunca puede faltar es la mamografía, “una prueba que es capaz de detectar el cáncer cuando todavía no se toca ya que, cuando un cáncer es palpable, normalmente tiene un estadio más avanzado, peor pronóstico y requiere tratamientos más agresivos”.