Un nuevo estudio ha revisado y analizado la mortalidad por enfermedades del aparato respiratorio en España después de la irrupción de la COVID19. El mismo estima que en 2020 hubo un aumento del 68,5 por ciento de las muertes atribuidas al aparato respiratorio en España. Es decir, que si en 2020, hubo 493.776 defunciones en España, 139.880 fueron atribuidas al aparato respiratorio.

En concreto, la causa de muerte respiratoria más frecuente fue la COVID-19, con 75.000 defunciones entre confirmados y sospechosos en la primera ola. Esta ha desplazado la distribución y el ranking de otras causas específicas de muerte y podría bajar dos años la esperanza de vida. Los datos pueden consultarse en Archivos de Bronconeumología.

Comentaba estas cifras en profundidad Joan B. Soriano, epidemiólogo, miembro de SEPAR y primer autor del estudio. “Concluimos que la irrupción de la COVID-19 como primera causa de muerte en 2020 en España ha modificado la salud poblacional y la distribución relativa de las causas de muerte atribuidas al aparato respiratorio respecto a años anteriores. Se confirma la elevada carga poblacional de las enfermedades respiratorias en España, agravada por la pandemia de COVID-19”.

Muertes atribuidas al aparato respiratorio

Tras la COVID-19, las siguientes enfermedades que causaron más muertes atribuidas al aparato respiratorio fueron tener un tumor maligno de tráquea, bronquios o pulmón, que provocó 21.918 muertes; o bien padecer otras enfermedades del sistema respiratorio, con 17.988 muertes; las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores, excepto el asma, con 11.786 muertes; la neumonía, con 8.768 muertes; la insuficiencia respiratoria, con 2.039 muertes; el asma con 948 muertes; la influenza (o gripe), con 894 muertes; otros tumores malignos respiratorios e intratorácicos, con 502 muertes; y la tuberculosis y sus efectos tardíos, con 198 muertes.

Por CC.AA., el mayor porcentaje de muertes asociadas al aparato respiratorio se observó en la Comunidad de Madrid, con un 42,7 por ciento de defunciones. Le sigue de Castilla-La Mancha, con 37,6 por ciento. Al otro lado de la lista estarían Galicia, con un 19 por ciento, y Murcia, con un 20,3 por ciento.

Por último, según este estudio, el perfil del paciente con mayor mortalidad por COVID-19 correspondió al de un hombre, de nacionalidad española, con estudios completados de Primaria o enseñanza superior, trabajador activo, de edad creciente hasta un máximo a los 80 años, soltero o viudo y con una marcada variación por CCAA. En cuanto al perfil de paciente con mortalidad por enfermedades del aparato respiratorio, el más habitual fue el de un hombre, de nacionalidad extranjera, sin estudios o con educación universitaria, jubilado, con una edad creciente de hasta un máximo a los 70 años, con una marcada variación por CC.AA.