El presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, Txantón Martínez-Astorquiza Ortiz de Zárate, en una entrevista concedida a EL MÉDICO, indica que las mujeres sí se cuidan en las patologías ginecológicas.

¿Qué se entiende por Salud de la Mujer?

Los ginecólogos consideramos Salud de la Mujer desde que se tienen las primeras reglas hasta la muerte. Pasamos por la etapa reproductiva, anticonceptiva, embarazo, parto, puerperio, premenopausia, menopausia… Es la salud que afecta al ámbito propiamente femenino desde los 14 años hasta el final de la vida.

En este contexto, ¿qué importancia tiene la medicina preventiva?

La Salud de la Mujer tiene otras variables, como son la hipertensión, la diabetes, la obesidad… Nosotros nos encargamos de los aspectos que he comentado, todo el ámbito de mama, útero y ovarios. La medicina preventiva tiene mucha importancia. Un ejemplo es el cáncer de cuello de útero, que con una vacuna se puede evitar. Pero también hay que hacer referencia a los programas de cribado de cáncer de mama que se han implantado en toda España, con los que se están detectando cánceres en estadios muy precoces. Esto hace que la supervivencia de algunos tumores llegue hasta el 95 por ciento. Es esencial la medicina preventiva del cáncer de mama y de cérvix. También el de útero y el de ovario, pero, en estos casos, es más difícil llevarla a cabo.

Las mujeres españolas, ¿cuidan su salud más allá de su salud reproductiva?

Si algo se cuida la mujer es en las patologías ginecológicas. Hay bastante cultura en este ámbito, las mujeres están muy mentalizadas, son muy inteligentes y quieren cuidarse. Y cuidarse pasa por tener una consulta ginecológica con cierta periodicidad. Cada vez más las consultas atienden a mujeres que son sanas. No obstante, hay que tener en cuenta que en los centros públicos no se ofrece esta prestación, pero las mujeres sí que van al ginecólogo con asiduidad. Es cierto que en los servicios públicos hay disponibles cribados de la mama y del cérvix, por lo que están cubiertas una parte importante de las patologías ginecológicas.

¿Hay diferencias de los cuidados por rango de edad?

No dispongo de estadísticas sobre esta cuestión. Mi impresión personal es que las mujeres están muy vinculadas al ginecólogo. Primero, cuando no quieren tener hijos. Después, cuando quieren tener hijos, no se quedan embarazadas y acuden a la reproducción asistida. Luego, cuando están embarazadas, en el parto, la contracepción, perimenopausia y menopausia. Hay un pico destacable cuando la mujer tiene una pareja y desea tener hijos, donde la vinculación con el ginecólogo es muy patente. Durante la menopausia vuelve a haber otro pico, pero cuando son mayores ya hay una reducción de las consultas, en parte, provocada por nosotros, porque los protocolos de los programas de cribado apuntan a enlentecer las revisiones.

¿Cuáles son las patologías ginecológicas más frecuentes?

Además de las oncológicas, tenemos que hablar de la endometriosis, de los miomas y de los quistes de ovario. Aunque no es una patología en sí, también hay que citar la dismenorrea. El cáncer de mama es el más frecuente, aunque también hay que mencionar el de cérvix y el de útero.

¿Y las que más les preocupan a los ginecólogos?

Las patologías benignas, en líneas generales, las llevamos muy bien. Los ginecólogos estamos obteniendo mucho protagonismo añadido a otras especialidades. Por ejemplo, cuando la endometriosis se convierte en profunda, necesita que la intervengan ginecólogos especializados, pero también hay que contar con urólogos y cirujanos digestivos. También nos preocupa la incontinencia de orina. Es una patología silente que los ginecólogos tenemos que sacar a la luz para tratarla. En cáncer de cérvix tenemos un cribado universal en el país, pero nos preocupa también el cáncer de ovario, que es más traicionero y no da muchos síntomas hasta que no está muy avanzado. Nos esforzamos en detectarlo antes, haciendo ecografías seriadas, pero no está sustentada dicha medida con la evidencia.

¿Qué ha supuesto la implantación de los programas de cribado de cáncer de mama en su prevención?

Han mejorado la supervivencia considerablemente.

¿Se deberían implantar en otras patologías?

Por ejemplo, en cáncer de ovario, como hemos comentado, nos preocupa que se ha demostrado que, aunque a una mujer se le haga una ecografía vaginal todos los años, no es suficiente, porque no se detectan la mayoría de estos tumores, que aparecen tras una eclosión. Pasan de no tener nada a, en seis meses, tener afectadas estructuras anexas.

Y, ¿qué utilidad tienen los marcadores en cáncer de ovario?

Hacemos C125 y otros más, pero muchas veces dan positivo y no se detecta nada, porque no son específicos para ovario.

¿Es consciente la mujer de la necesidad de cuidar su salud?

En general, la mujer sí que es consciente de que tiene que cuidar su salud, aunque obviamente hay diferencias según el ámbito en el que se viva y el nivel socioeconómico. Pero no solo se cuida desde el punto de vista ginecológico, también cuida su salud en general y quiere mejorarla. De hecho, en este año de pandemia los ginecólogos hemos tenido las consultas abiertas para urgencias, para embarazos y la inmensa mayoría de nuestras pacientes están volviendo, comentándonos que no han podido venir por la pandemia… Eso demuestra la necesidad que tienen de cuidarse.

Se ha referido a los trastornos genito-urinarios, ¿cómo es su manejo?

Durante mucho tiempo, la mujer los ha ocultado por cuestiones culturales, educacionales… Ahora estamos haciendo un gran esfuerzo, junto con las mujeres, para sacarlos a la luz. Por eso, tenemos que preguntar en las consultas si se les escapa la orina o las heces a todas las mujeres de cierta edad y haciendo hincapié en las que han tenido hijos.

¿Se consultan estas patologías?

Algunas sí, depende. Cada vez más mujeres consultan sobre los problemas genito-urinarios. No obstante, hay que hablar con las mujeres y preguntarles si tienen cistocele, rectocele…

¿Necesitan un abordaje conjunto con otras especialidades?

Claro que sí, necesitan un abordaje conjunto. De entrada, tenemos que trabajar con Urología. A todas las mujeres que consultan por estos problemas hay que hacerles un estudio urodinámico. Los urólogos lo hacen muy bien. De esta forma, podemos conocer el tipo de patología. Una vez diagnosticada, si se ve que es susceptible de rehabilitación, se inician el tratamiento rehabilitador del suelo pélvico, si es una vejiga hiperactiva, se trata con fármaco y si es necesaria la cirugía, se planifica. Pero todo el abordaje tiene que ser multidisciplinar.

¿Dónde se suelen detectar estas patologías?

No lo sé seguro porque habría que hablar con Urología, pero yo creo que somos los primeros a los que nos consultan. Bien porque nos consultan o bien porque nosotros les preguntamos y sale a la luz.

¿Cómo se lleva a cabo la continuidad asistencial?

Es distinto en la Medicina privada que en la pública. En la pública, Atención Primaria deriva a las Unidades de Suelo Pélvico. Aquí es donde se le estudia y se le indica el tratamiento y, una vez resuelto, vuelve a Primaria. En la privada el circuito debe de ser similar.

¿Sigue habiendo “vergüenza” para consultarlo?

Afortunadamente, cada vez menos. Pero la sociedad no nos ayuda. Una actriz, como Concha Velasco, está haciendo publicidad sobre unas compresas especiales. No es lo normal, habría que hablar que, si te pasa esto, deberías consultar a un especialista. Hay que vencer esa vergüenza y dar mensajes positivos.

Entonces, ¿es una cuestión cultural y educacional?

Totalmente.

¿Qué se puede hacer para cambiar esta tendencia?

Fomentar las consultas de rehabilitación del suelo pélvico. Los puristas dicen que el 95 por ciento de las incontinencias de orina se curan con rehabilitación del suelo pélvico. Pero para esto hay que hacer los ejercicios prescritos todos los días, cuidarte, no coger peso, adelgazar. Hay que empezar con las pautas menos agresivas.

En cuanto a la osteoporosis, ¿también es una patología asociada a la edad?

La osteoporosis también la solemos detectar nosotros, porque en la menopausia las mujeres nos suelen comentar aspectos familiares que nos ponen sobre aviso. Al hacer una densitometría es cuando se detecta la enfermedad. Dependiendo de los casos, se deriva a un reumatólogo.

¿Cómo es su manejo?

Con medidas preventivas y medidas curativas. Normalmente, el abordaje suele ser multidisciplinar.

¿Y su prevención?

Fomentando la vida sana, no fumar, comer bien, no beber en exceso y tomar el sol con protección.