Las mujeres continúan estando subrepresentadas en los principales ensayos clínicos cardiovasculares. Además,  hay una falta de diversidad de género entre los presentadores en las reuniones científicas. Así lo señala una revisión que se ha publicado en el Journal of the American College of Cardiology.

Su autora, Mary Norine Walsh, directora médica de los programas de Insuficiencia Cardíaca y Trasplante Cardíaco y del Instituto de Investigación Cardiovascular del Centro Cardíaco Ascension St. Vincent de Indianápolis (Estados Unidos), explica que, de acuerdo con el imperativo estratégico del Colegio Americano de Cardiología (ACC, por sus siglas en inglés) de fomentar la diversidad y la inclusión, el Comité de Planificación de las 70 sesiones científicas anuales del ACC se centró en garantizar la diversidad de género en todas las sesiones.

"Los resultados fueron loables. De los 16 presidentes de sesión para las sesiones de ‘Ensayos clínicos de última hora’ e ‘Investigación clínica destacada’, 6 eran mujeres. Y de los panelistas de estas sesiones, 24 eran hombres y 20 mujeres", señala. No hubo ni una sola sesión estuvo compuesta por un panel exclusivamente por hombres. "La intencionalidad de los presidentes de las sesiones científicas y los comités de planificación en los últimos años ha dado claramente sus frutos", afirma.

Sin embargo, señala que si en algo el comité de planificación no tenía control era la diversidad entre los presentadores de los resultados de los ensayos clínicos. Al revés: se vio un ejemplo sorprendente de la exclusión de las mujeres.

Diferencias entre los temas

La aceptación de un ensayo para su presentación es competencia del comité. Y, a su vez, la elección del presentador es responsabilidad del patrocinador y del comité directivo. En la reunión de ACC, estos presentadores eran casi  todos hombres. Hubo 42 sesiones que abarcaron las sesiones de ‘Ensayos clínicos de última hora’ e ‘Investigación clínica destacada’. El 93% de ellas las presentaron varones.

De los 3 ensayos presentados por mujeres, uno fue sobre los resultados específicos del sexo en pacientes de alto riesgo que recibieron ticagrelor, con o sin aspirina, después de una intervención coronaria percutánea; uno fue sobre el impacto de COVID-19 en la fuerza laboral cardiovascular mundial; y otro fue sobre la prevención de la disfunción cardíaca durante la terapia adyuvante del cáncer de mama con candesartán y metoprolol.

"El tema del bienestar, las diferencias específicas por sexo en un ensayo de CV y los resultados de un ensayo con sujetos exclusivamente mujeres fueron los únicos presentados por mujeres", señala Mary Norine Walsh. "La causa principal de la representación insuficiente de mujeres presentadoras en estas sesiones es el número desproporcionadamente bajo de mujeres que dirigen ensayos clínicos", añade.

El problema, según ha señalado en un comunicado, es que el "menor número de mujeres que participan en los estudios significa que no se garantiza que los medicamentos y otras terapias sean seguros y eficaces para todos". "Menos mujeres dirigiendo ensayos clínicos significa también menos mujeres presentando resultados de ensayos fundamentales y que cambian la práctica en reuniones científicas", resume.

Recomendaciones para aumentar la representación 

Entre otros pasos para aumentar la representación en la dirección de los ensayos clínicos, Walsh recomienda que los patrocinadores federales y de la industria insistan en la diversidad del comité de dirección del ensayo. Además propone que los investigadores a los que se les pide que dirijan ensayos clínicos tengan en cuenta la diversidad geográfica, institucional y de centros, junto con una lista diversa de investigadores experimentados en puestos de liderazgo.

Walsh recomienda asimismo que las instituciones, los presidentes de departamento y los jefes de división animen a las mujeres a ser investigadoras principales del centro. También a que se revise el orden jerárquico informal o formal de la dirección de los ensayos cardiovasculares.

Finalmente, apunta que no se debe recurrir a las mujeres para el liderazgo de los ensayos clínicos, ni para la presentación de resultados de última hora, solo si el ensayo es pertinente únicamente para una población de pacientes femeninos. "Estamos empezando a ver que se está trabajando para cerrar la brecha en la representación, pero hay que hacer más -subraya Walsh-. Las sesiones científicas y los planificadores de las reuniones solo tienen un límite de influencia sobre quién se presenta en las conferencias. Esto se reduce a que los investigadores clínicos de alto nivel renuncien al podio y den paso a otros".

"No habrá espacio en la cima para que brillen los investigadores nuevos e innovadores si los que ya han alcanzado el éxito no se hacen un hueco", advierte.