Los niveles de yodo en las mujeres a lo largo de todo el embarazo y hasta 18 meses tras haber dado a luz a sus bebés, son insuficientes. Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Marinas de Noruega y que ha sido publicado en la revista Maternal & Child Nutrition.

Durante la gestación, los requerimientos de yodo del organismo aumentan, pero no todas las mujeres incrementan la ingesta de este micronutriente durante ese periodo.

En el estudio también se analizó si los niveles de yodo estaban relacionados con la ingesta dietética y el uso de los suplementos que lo contienen. En este sentido, la investigación reveló que la suplementación con yodo y la ingesta de leche o dos o más productos lácteos aumentaron significativamente las probabilidades de tener unos niveles de yodo por encima de los 100 μg por litro.

La investigación se basa en datos del estudio LiN, una cohorte prospectiva realizada de septiembre de 2011 a noviembre de 2014 que incluye 1.034 mujeres. Las participantes fueron las mujeres embarazadas de nueve clínicas de Atención Primaria de las cuatro regiones sanitarias de Noruega. Esto representa una amplia muestra en la que quedaban representadas tanto las regiones rurales como las urbanas.

Concentración media de yodo

El nivel de yodo se midió mediante la concentración de este mineral en la orina. Esta práctica se realizó durante el embarazo, a las seis semanas tras el parto, a los seis meses, a los 12 y a los 18 después de haber dado a luz. Asimismo, se anotaron los niveles de yodo en los recién nacidos al cumplir los 18 meses.

Una concentración media de yodo en la orina entre 150 y 249 μg por litro se considera la adecuada para las mujeres embarazadas. Niveles por encima de 100 μg/L podrían considerarse adecuados para las lactantes.

También se tuvieron en cuenta diferentes variables demográficas y los datos dietéticos medidos a través de cuestionarios sobre frecuencia de consumo de alimentos durante la gestación. Los hábitos alimenticios y datos sobre la lactancia materna también fueron valorados a los largo de las fases posteriores al parto de control.

Leche y suplementos

Los resultados evidenciaron que los niveles de yodo en las mujeres, tanto en el embarazo como en el puerperio, fueron insuficientes. Los registros más bajos se hallaron a las seis semanas después de tener al bebé y fueron mejorando a medida que avanzaba el postparto.

Por otro lado, los datos pusieron de manifiesto que la ingesta de leche y otros suplementos con yodo aumentaron significativamente las probabilidades de tener unos niveles de yodo por encima de los 100 μg por litro.

Los investigadores sugieren que las mujeres embarazadas y puérperas que excluyen la leche y los productos lácteos de su dieta y/o no usan suplementos con yodo pueden tener riesgo de deficiencia de yodo. Asimismo, incrementan el riesgo de sufrir una disfunción tiroidea y de concebir niños con un estado de desarrollo no óptimo, reza el estudio.

El yodo en el embarazo

Durante el embarazo, las necesidades de yodo aumentan debido al aumento de la síntesis de hormonas tiroideas. La función tiroidea aumenta para incrementar el número de hormonas esenciales en el crecimiento y desarrollo del feto tanto físico como mental. Niveles bajos de este micronutriente durante el embarazo puede causar daños en el niño que pueden alterar su crecimiento o dañar el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. Por su parte, niveles elevados también pueden ser perjudiciales tanto para la madre como para el bebé.

El yodo se puede encontrar en el pescado magro, los productos lácteos y los huevos. El hecho de que el yodo esté presente en pocos alimentos, la sal yodada parece que es la fuente más importante para incluirla en la dieta, tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este contexto, los investigadores señalan que según los resultados del estudio es importante implementar acciones orientadas a mejorar la nutrición con yodo entre las mujeres embarazadas y lactantes en Noruega, que es el caso de estudio.