Hay numerosas prácticas seguras de eficacia probada cuya implantación es baja y que es necesario abordar para reducir los eventos adversos evitables por la medicación en los pacientes. Muchas de ellas tienen que ver con la implantación de nuevas tecnologías y con el papel del farmacéutico en UCI. Así lo concluye un nuevo un artículo de la Revista de Medicina Intensiva. Este evalúa la implantación de prácticas seguras con los medicamentos en 40 Servicios de Medicina Intensiva de toda España.

El estudio se realizó a raíz de un convenio suscrito entre la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) y la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). En este se estableció como línea prioritaria de colaboración el trabajar conjuntamente en la mejora de la seguridad de la medicación en los pacientes críticos. Especialmente, dado que estos pacientes tienen un riesgo muy alto de sufrir eventos adversos evitables por medicamentos. Estas actividades están en consonancia con los objetivos estratégicos del Plan de Acción Mundial de Seguridad del Paciente 2021-2030 de la Organización Mundial de la Salud.

Nuevas tecnologías y farmacéutico en UCI

Se trata del primer documento firmado conjuntamente por intensivistas y farmacéuticos hospitalarios. De esta forma, apuesta por la incorporación de códigos de barras en los medicamentos; la generalización de la prescripción electrónica integrada y la incorporación del farmacéutico en UCI para reducir errores de medicación, eventos adversos y mortalidad.

Aportaba más información sobre estas prácticas María José Otero, jefa del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario de Salamanca. “Destacan la incorporación de nuevas tecnologías, particularmente el código de barras en la administración, cuya incorporación es anecdótica. También la disponibilidad de sistemas de prescripción electrónica integrados. También de sistemas de soporte a la decisión clínica, o de bombas de infusión inteligentes, que resulta claramente insuficiente. Los datos indican que la incorporación del farmacéutico clínico a los equipos multidisciplinares de intensivos es muy baja, cuando la evidencia avala que con ello se reducen los errores, los eventos adversos y la mortalidad”.

Los autores del artículo resaltan que, según su experiencia, la realización del estudio ha promovido la utilización del cuestionario. Por ende que, con ello, los profesionales revisen sus procesos y debatan sobre las prácticas seguras.