Son varios los condicionantes que comparten la persistencia, el abandono y el cumplimiento terapéutico, como pueden ser la edad, el nivel cultural y económico, el grado de implicación de cada paciente en su enfermedad y la comodidad del tratamiento. Es labor del médico procurar la adherencia del paciente al tratamiento explicando sus objetivos.

Y es que los tres escenarios están relacionados con la carga de polimedicación, la cronicidad y complejidad del tratamiento. Cada vez son más los pacientes crónicos complejos que están sometidos a polimedicación. En este sentido, es necesario facilitar en la medida de lo posible la simplificación del tratamiento, con medidas como la elección de combinaciones fijas, cuando sea posible.

También hay que tener en cuenta que existen diferencias en el grado de incumplimiento terapéutico en hipertensos, diabéticos o con dislipemia, en tanto que son patologías diferentes y con una apreciación diferente por parte de cada persona. De hecho, una patología con sintomatología percibida por el paciente conlleva una mejor adherencia el tratamiento.

Sin embargo, el tratamiento de la dislipemia en prevención primaria puede asociarse con una peor adherencia al tratamiento y las consecuencias de la falta de cumplimiento en hipertensión y diabetes son más fácil de objetivar con controles domiciliarios, por lo que es más sencillo que el paciente se conciencie sobre la importancia del cumplimiento del tratamiento. Por su parte, en prevención secundaria la adherencia suele ser mayor porque el paciente ya ha sufrido en evento previo.

Diabetes e hipertensión

Los pacientes diabéticos y los hipertensos son mejor conocedores de las consecuencias de su enfermedad y están más alineados con el cumplimiento terapéutico. Los pacientes con dislipemia con frecuencia solicitan reducir medicación bajo falsa creencia de que no la necesitan.

Lo que sí que es importante es el grado de cumplimiento en el cambio de hábitos de vida para el paciente hipertenso. Evitar tabaquismo y el alcohol, los beneficios del cambio de dieta, con una reducción de la sal, de las grasas animales y azúcares refinados, junto con un adecuado control de peso es clave. A esto hay que añadir la importancia del ejercicio físico y evitar sedentarismo. Así, se ha constatado que la relación entre cumplimiento y control de la hipertensión es directo y lineal.

Por eso, está claro que la mala adherencia al tratamiento, bien por causas dependientes del paciente o por causas asociadas a la medicación, condiciona un mal control de la hipertensión, ya sea por no tomar la medicación o no hacerlo a las horas correctamente establecidas.

Mal control

Una vez diagnosticada la enfermedad y prescrito un tratamiento adecuado, el cumplimiento terapéutico puede que sea el factor que más influye en la morbimortalidad. El incumplimiento facilita y acelera la aparición de múltiples complicaciones y aumenta el riesgo cardiovascular. Son muchos los estudios que han observado la relación entre el mal control de estas enfermedades crónicas y la muerte por causa cardiovascular.

Sin duda el incumplimiento terapéutico implica costes adicionales a la hora de dispensar los fármacos, ya que supone duplicar prescripciones, además de los problemas asociados al incumplimiento en términos de mal control y complicaciones. Además, la falta de eficacia del tratamiento percibida en este caso por el médico, independientemente del incumplimiento que pueda reportar el paciente, va a hacer cambiar tratamiento que tal vez en el caso de haberse seguido de forma correcta no habría precisado ser modificado.

Implicar al paciente

Es importante implicar al paciente en la toma de decisiones en relación a su enfermedad y su tratamiento para mejorar la adherencia al tratamiento. Hay que intentar que entiendan su patología con palabras sencillas y adecuadas a cada uno para poder explicar la importancia y el compromiso que adquieren con su enfermedad y tratamiento.

La base de una buena adherencia al tratamiento crece en una empatía por parte de los profesionales con los pacientes, que mejora la confianza médico-paciente y favorece así la adherencia y la persistencia de los tratamientos.

Tras la apropiada información sobre el proceso a tratar y las opciones terapéuticas, hay que tener en cuenta su opinión y la de sus cuidadores para poder planificar la mejor estrategia terapéutica según sus propias necesidades. Los pacientes que conocen que toman medicaciones en combinaciones fijas agradecen el esfuerzo por reducir la carga de diferentes medicamentos y se comprometen en el cumplimiento.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Cardiología Cristina Beltrán Herrera, Verónica Serviola Sánchez, Luaces Méndez, José Alberto de Agustín Loeches y Roció Carda Barrio, la médico de Familia Isabel Cruzado Rodrigo, del Hospital Infanta Leonor, de Madrid; los médicos de Atención Primaria Marcos Pardo Fernández, José Luis Martín-Delgado Rodríguez, José Antonio Atahonero Salas y Pilar Romero Millán, del Centro de Salud Consuegra; Juan Ignacio Morán Blanco, Amalia García Muñoz, Carlos Aragón Amunarriz, Víctor Javier Gregorio Alcalde y Diógenes Leovigildo Valdez Feliz, del Centro de Salud Yepes, y los cardiólogos Daniela Cristina Mitroi, Santiago de Dios Pérez, José Florit Martin, del Hospital de la Zarzuela; Eddi Velasquez Arias,  del Hospital de Torrelodones; Andrés Sánchez Gómez, del  Hospital Puerta de Hierro, Majadahonda, y Francisco Javier Antona Makoshi, de la Clínica Averroes, Majadahonda.