En la rueda de prensa posterior a la celebración del Consejo Interterritorial de Salud, se dio a conocer la decisión de administrar una tercera dosis de la vacuna de la COVID-19 a personas que sufren algún tipo de inmunodepresión “sin excepción”. El objetivo es aumentar el grado de inmunidad frente al virus.  Esto coincide, además, con lo anunciado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC). Ahora, esta propuesta será trasladada a la comisión de Salud Pública, donde están representadas todas las comunidades autónomas.

Esta noticia ha sido especialmente celebrada por la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP). El siguiente paso, según su presidenta Carolina Escobar, es que esta nueva dosis llegue “cuanto antes” y no se “demore más de la cuenta”.

La situación de las personas con inmunodepresión

En este sentido, ha recordado que la evidencia científica ya ha confirmado que las complicaciones en personas con inmunodepresión pueden ser muy graves. En muchos casos, y debido a los tratamientos, tienen que seguir acudiendo diariamente a centros sanitarios. Por ello, están más expuestos al contagio, a pesar de ya haber recibido las primeras dosis. Así, la POP considera que era una “absoluta necesidad” priorizarlos en los planes de vacunación.

La presidenta de la POP ha aplaudido que “por fin”, y tras muchos meses de lucha, las personas con enfermedades crónicas e inmunodeprimidas dejen de ser “invisibles” en este proceso. Por otra parte, ha reclamado compromiso “real” con los millones de personas que conviven con una enfermedad.  Estas necesitan estar lo más protegidas ante un posible contagio por coronavirus para que su salud no empeore aún más.