Las personas obesas deben figurar entre las primeras en vacunarse”. Esta fue una de las conclusiones de los expertos que han participado en la rueda de prensa con motivo del Día de la Lucha contra la Obesidad.

Desde la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), han reclamado a las autoridades sanitarias que a las normas esenciales para evitar la COVID-19 se añadan también el control de peso y la práctica de actividad física.

Susana Monereo, secretaria de la SEEDO

Susana Monereo, secretaria de la SEEDO.

Susana Monereo, secretaria de la SEEDO, ha recordado que la obesidad es una enfermedad crónica grave, detrás de la cual se esconden otras muchas como depresión, cáncer.

En España, el 22% de la población adulta es obesa y entre la infanto-juvenil es del 18%. Por eso, “los obesos deben ser considerados como grupo de riesgo en esta pandemia”.

Por tanto, en su opinión, “tras los sanitarios y personas mayores debieran ser un grupo prioritario para recibir la vacuna frente al coronavirus”.

Monereo ha explicado que el 98% de los profesionales que tratan a personas obesas opinan que la pandemia y el confinamiento han repercutido negativamente sobre el control de la dolencia y sus complicaciones.

La especialista ha adelantado que solo un 24% de los profesionales que tratan la obesidad han podido mantener el tratamiento que tenían prescrito: dieta, ejercicio y/o fármacos.

Cirugías bariátricas

“La enfermedad no es baladí; es grave y compleja. A pesar de todo, estos pacientes han quedado relegados. El 50% han sufrido problemas metabólicos y enfermedades respiratorias; todo ello unido a un mal estado de ánimo”.

El doctor Escalada en la rueda de prensa de SEEN y la SEEDO sobre personas obesas en la pandemia

El doctor Javier Escalada, presidente de la SEEN.

Además, “la cirugía bariátrica casi ha desaparecido durante la pandemia de los centros hospitalarios con las graves consecuencias que tienen para muchos de ellos”, ha explicado Monereo.

De hecho, solo un 12% de los profesionales reportan los programas de esta cirugía en sus centros.

Javier Escalada, presidente de la SEEN y director del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universitaria de Navarra, ha mostrado su preocupación por el deterioro de estos pacientes.

En la encuesta realizada por las dos sociedades científicas se deja patente que “estos pacientes son uno de los colectivos más vulnerables frente a la COVID-19”.

La obesidad empeora la evolución de la COVID-19

“Todos los estudios demuestran que la obesidad empeora la evolución del coronavirus e incrementa los ingresos en las UCI, la necesidad de ventilación mecánica y la mortalidad”, ha sentenciado.

“Durante la primera fase de la pandemia no se relacionó la obesidad como un factor de riesgo de empeoramiento en el coronavirus; se ninguneó a esta enfermedad” . “Y eso que estos pacientes tienen el doble y el triple de complicaciones y tasas de mortalidad si se contagian de coronavirus que el resto de la población”, ha subrayado.

En el confinamiento domiciliario, se confirmó que el 49,8% de los españoles había ganado peso, la mayoría (86,6%) entre 1 y 3 kilos. “Este incremento fue más patente en las personas obesas”, señala.

Ana de Holanda, coordinadora del grupo de obesidad de la SEEN

Ana de Holanda, del grupo de Obesidad de la SEEN.

El doctor Escalada se ha referido a la etapa post-COVID, “ya que la obesidad seguirá estando ahí; estos pacientes sufren obesidad sarcopénica, una pérdida de masa muscular”.

Esto conllevará, según el especialista, una mayor tasa de discapacidad, una larga convalecencia y la necesidad de un abordaje nutricional específico, así como pautas de ejercicios específicos para ellos.

Ninguneo a esta patología crónica

“La obesidad hay que combatirla como sea para evitar las consecuencias que tiene la COVID sobre esta dolencia”, ha recalcado.

Ana de Holanda, coordinadora del grupo de trabajo de obesidad de la SEEN, se ha referido a que el 88% de los sanitarios consideran que la obesidad no es una enfermedad benigna.

Por ello, señala no entender “que durante la pandemia se haya dejado de lado esta patología crónica, ha señalado en plena coincidencia con el resto de los expertos.

Del estudio de estas dos Sociedades se desprende que “aunque es un problema en alza, con un impacto muy negativo en la movilidad y, más entre las personas contagiadas de coronavirus, la atención a los obesos está quedando relegada”.

El doctor Bellido, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario de Ferrol

Diego Bellido, especialista en Endocrinología.

“La respuesta inmunitaria de estos pacientes es menor; no pueden defenderse bien contra las infecciones y su tejido adiposo es un reservorio de virus”, ha añadido.

Por ello, tienen más riesgo de padecer trombosis venosa. “Además, la obesidad es la causa de la mayoría de las consecuencias metabólicas

El gran reto, en su opinión, es retomar la lista de espera y volver a normalizar la consulta con estos pacientes, “para que esto no nos traiga una cuarta ola que son las descompensaciones de las enfermedades crónicas”.

Diego Bellido, jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario de Ferrol, ha explicado que la “principal causa (66,5%) a la que se atribuyó el aumento de peso fue a la combinación de mayor ingesta unido al descenso de la actividad física”.

Fármacos sin financiación

Para este especialista, lo más grave es que el 40,3% de los encuestados que ganaron peso no tomaron ninguna medida para poner freno a la situación.

El doctor Albert Lecube, vicepresidente de la SEEDO y jefe de Servicio de Endodrinología y Nutrición del Hospital Arnau de Lleida, ha insistido en la necesidad de concienciar de que la obesidad es una enfermedad crónica y grave.

Porque las personas con exceso de peso tienen un 46% más riesgo de contagiarse de coronavirus, un 113%más riesgo de hospitalización, un 78% más riesgo de ingreso en UCI respecto a la población normopeso y el riesgo de mortalidad es un 48% superior.

El doctor Lecube, viicepresidente de la SEEDO

Albert Lecube, vicepresidente de la SEEDO.

“No está correctamente tratada y además cuando se agrava y precisa de medicación, estos no están financiados por el sistema sanitario público”, ha censurado.

Ha coincidido con el resto de los participantes del encuentro en el riesgo de que “estos pacientes de altísimo riesgo queden relegados en el tiempo”.

A su juicio, el mejor momento para que las personas obesas accedan a la vacunación es tras los sanitarios y los mayores. “Hay que dar prioridad primero a los obesos más graves, pero hay que hacerlo”.

Lecube ha concluyo señalando que la obesidad continúa siendo una enfermedad poco diagnosticada por los sanitarios y también poco reconocida por los pacientes que la sufren.