Las precauciones antiCOVID-19 deben mantenerse después de la vacuna, como ha indicado el Comité Científico sobre la COVID-19 del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM). Esta entidad asesora ha elaborado un informe que contiene las principales recomendaciones sobre la vacuna. Una de las conclusiones ha advertido que, pese a la alta efectividad esperada de la vacuna, se tardará mucho en conseguir la tasa estimada de población inmune necesaria para batir la pandemia.

Según el órgano asesor del ICOMEM, la vacuna no la recibirá toda la población, parte por razones técnicas, médicas, poblacionales y geográficas. Además, la eficacia de la vacuna en la población general posiblemente sea inferior a las altas tasas de eficacia mostradas en los ensayos. La inmunidad inducida puede desvanecerse o puede mutar el virus, hasta ahora estable y perder la eficacia de las vacunas conseguidas.

Precauciones antiCOVID-19

La vuelta a la normalidad todavía queda lejos, por lo que será imprescindible no abandonar las precauciones antiCOVID-19 establecidas. Se debe continuar el desarrollo de otras vacunas y de antivirales efectivos, así como otros fármacos que ayuden al control de la enfermedad, ha dicho el ICOMEM.

Respecto a la estrategia de vacunación, su Comité Científico ha destacado la protección a los más débiles en orden a la mortalidad y a los más expuestos en orden a la transmisibilidad. La prioridad debe decidirse sobre criterios científicos y de equidad, y deben tenerse en cuenta aspectos sanitarios, sociales y económicos.

“Pueden establecerse estrategias que prioricen reducir la enfermedad grave y la mortalidad o reducir la transmisión del virus. Dado que las vacunas han demostrado eficacia sobre el desarrollo de enfermedad grave, pero aún desconocemos su efecto sobre la transmisión, puede ser razonable elegir la primera estrategia”. La propuesta de priorización debe tener en cuenta los datos emergentes sobre seguridad y eficacia de las vacunas, así como las circunstancias locales o de logística.

Propuesta del ICOMEM

  1. Personas mayores y personas con discapacidad residentes en instituciones.
  2. Personal sanitario y sociosanitario que atiende a personas institucionalizadas
  3. Personal sanitario de primera línea.
  4. Mayores de 70 años no institucionalizadas.
  5. Menores de 70 años con comorbilidades: enfermedades crónicas graves, obesidad, hipertensión, diabetes mellitus, etc.
  6. Otros profesionales sanitarios y otros trabajadores esenciales y de industrias críticas o con dificultad para mantener distancia social.
  7. Grupos socioeconómicos vulnerables y otros de alto riesgo.

 

Desde el Comité se ha advertido de que “las vacunas de mayor efectividad se deberían administrar a las personas en mayor riesgo de COVID-19 grave”. El objetivo es conseguir una protección individual antes de alcanzar la inmunidad de rebaño. En la medida de lo posible, las vacunas de mejor tolerabilidad (menores reacciones locales, fiebre, etc.) deben reservarse para estas personas de mayor vulnerabilidad. Asimismo, las vacunas de una sola dosis se deberían destinar a personas en riesgo de exclusión social. También para aquellas a quien pueda resultar difícil captar para administrar una segunda dosis, según ha apuntado el colegio que preside Manuel Martínez-Sellés.