“Las profesiones sanitarias hemos estado muy alejadas de la toma de decisiones” relacionadas con la pandemia de la COVID-19, según ha denunciado Serafín Romero, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), durante una comparecencia ante los medios de comunicación por videoconferencia. En su intervención, ha hecho balance de los dos meses de estado de alarma que atraviesa España por la crisis sanitaria y ha repasado las acciones desarrolladas por la entidad colegial, con un reconocimiento especial a los 50 facultativos fallecidos y los más de 48.000 profesionales contagiados.

Entre los temas abordados, ha destacado la falta de material de protección para los sanitarios, así como la calidad y escasez de test diagnósticos que permitan controlar los contagios en la población y, especialmente, entre el personal sanitario. También se ha referido a la necesaria reorganización de los recursos humanos en el sistema sanitario español, sobre todo en el ámbito de la formación de los médicos internos residentes (MIR), así como en Atención Primaria.

“Nos enfrentamos a un momento de gran complejidad en el que se nos presentan muchísimas incertidumbres. En estos dos meses hemos pasado por diferentes estados de ánimo, desde la esperanza al abatimiento. En el entorno sanitario también hemos pasado por la resignación y la indignación. En la actualidad, la principal sensación del personal sanitario es la del cansancio”, ha comentado Serafín Romero.

Rectificación de las guías

“Hemos intentado trabajar, junto con el Ministerio, en el manejo de algunas guías. También hemos intentado mantener una comunicación fluida, pero al igual que el resto de las profesiones sanitarias entendemos que hemos estado muy alejados de las tomas de decisiones. Consideramos prioritario que el Ministerio contara con esa opinión experta y en el entorno de las profesiones sanitarias, algo que hemos echado en falta. No queríamos ser conocedores de lo que ya se estaba poniendo en marcha, porque en la mayoría de los casos teníamos que intervenir, especialmente para corregir. Nosotros queríamos y seguimos queriendo comprometernos en la búsqueda de las soluciones”, ha comentado el presidente de la Organización Médica Colegial.

Romero ha hablado de la necesidad de poner encima de la mesa la “ética de las opiniones profesionales”, porque, “desgraciadamente, hay una ausencia importante de evidencia”. “Se están tomando medidas políticas, económicas y laborales ante evidencias que no son reales”, ha añadido.

Formación MIR

El Foro de la Profesión Médica, de la que forma parte la Organización Médica Colegial, se ha opuesto a la decisión de prolongar el vínculo laboral de los MIR de último año, sin que se les reconociera el título, como ha recordado el Dr. Romero: “Ahora vamos a tener que exigir a las CC. AA. que lleguen a un gran acuerdo, porque nuestro sistema sanitario no se puede permitir perder personal y tampoco podemos entrar en el juego de hacer las cosas diferentes. Tendría que haber un gran acuerdo para que todos los MIR de último año fueran contratados en un acción común, durante un tiempo concreto, para dar respuesta a las necesidades actuales”.

Reincorporación del personal sanitario

Otro tema conflictivo al que se ha referido Serafín Romero ha sido el de la reincorporación del personal contagiado por COVID-19: “En una de las guías publicadas se planteaba la vuelta al trabajo de los sanitarios que tuvieran siete días de evolución de su enfermedad, con tres días sin síntomas y sin realizar ningún tipo de test diagnóstico. Realizamos una denuncia formal ante las autoridades sanitarias y se consiguió la retirada de esta guía”.

Profesión de riesgo y enfermedad laboral

El Consejo General también ha solicitado a los Ministerio de Sanidad y de Trabajo que consideren la profesión médica “de riesgo”. “Con las tristes cifras registradas en España nadie puede dudar que la profesión médica no tenga riesgo de exposición. La enfermedad por coronavirus se catalogó en 2006 como enfermedad profesional de tipo 2, pero consideramos que debería estar catalogada en un nivel 4 que conllevaría el reconocimiento inmediato de enfermedad profesional”.