Algunas personas pueden tener problemas cutáneos como picores, erupciones, urticaria e hinchazón tras recibir la vacuna COVID-19, pero no está claro lo comunes que son estas reacciones ni con qué frecuencia se repiten con una vacunación posterior. Una investigación de alergólogos del Hospital General de Massachusetts (MGH), en Estados Unidos, proporciona ahora indicios alentadores de que estas reacciones son poco frecuentes y que, incluso cuando se producen con la primera dosis, rara vez se repiten después de recibir la segunda.

Para el estudio, publicado en la revista ‘JAMA Dermatology’, un equipo dirigido por Kimberly G. Blumenthal, codirectora del Programa de Epidemiología Clínica dentro de la División de Reumatología, Alergia e Inmunología del MGH, estudió prospectivamente a 49.197 empleados del Mass General Brigham que recibieron las vacunas COVID-19 de ARNm. Al menos una encuesta de síntomas fue completada por 40.640 empleados después de la primera dosis de la vacuna.

Resultados del estudio

Un total de 776 (1,9%) de los encuestados informaron de reacciones cutáneas después de la primera dosis. Las reacciones cutáneas más frecuentes fueron el sarpullido y el picor (fuera del lugar de la inyección), y la edad media de los que declararon reacciones cutáneas fue de 41 años. Las reacciones cutáneas fueron más frecuentes en las mujeres (85%) que en los hombres (15%) y difirieron según la raza (62% blancos, 7% negros y 12% asiáticos).

Entre los 609 individuos que informaron de reacciones cutáneas a la primera dosis, recibieron una segunda dosis y completaron una encuesta de síntomas después de la segunda dosis, 508 (83%) no informaron de reacciones cutáneas recurrentes.

Entre los individuos que no tuvieron reacciones cutáneas a la primera dosis, el 2,3% informó de reacciones cutáneas después de la segunda dosis, siendo la erupción y el picor los más comunes.

Baja recurrencia de las reacciones cutáneas

“Esta es la primera información que tenemos sobre el riesgo de recurrencia de las reacciones cutáneas después de la dosis 2 cuando hay una reacción a la dosis 1. Nuestros hallazgos podrían tranquilizar a las personas con sarpullidos, urticaria e hinchazón tras la dosis 1 de sus vacunas de ARNm”, subraya Blumenthal.

La autora principal, Lacey B. Robinson, doctora en medicina e investigadora del MGH, añade que las reacciones cutáneas por sí solas no deberían ser motivo para saltarse la segunda dosis, sobre todo porque la mayoría no se repitieron con la siguiente.

“En el caso de las que se producen a las pocas horas de la vacunación, o de las reacciones graves en cualquier momento, los pacientes deben acudir a un alergólogo o inmunólogo que pueda evaluar y orientar sobre la vacunación de la segunda dosis”, asegura.