Son pocos los casos conocidos y aún se tienen que estudiar más a fondo, pero “el hecho de que parece que no sean frecuentes no quiere decir que sean excepcionales y que no haya reinfecciones”. De esta forma lo ha manifestado el doctor Santiago Moreno, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Ramón y Cajal, en la 89 Jornada Fuinsa dedicada en exclusiva a las reinfecciones por la COVID-19. En lo que están de acuerdo todos los clínicos e investigadores intervinientes es en que estamos ante una situación que plantea más incógnitas que respuestas por lo que requiere aún de un mayor conocimiento.

Para contextualizar el concepto de la reinfección en su sentido estricto, hay que entender que los virus aislados en los dos episodios son diferentes, es decir, que tienen un material genético distinto que no puede explicarse por la evolución in vivo del propio virus. A partir de ahí y para argumentar su exposición, el doctor Moreno habla de los 23 casos bien documentados de reinfección por el SARS-CoV2 que se han registrado tras aquel primero que saltó en Hong Kong, el pasado mes de agosto.

De ellos, se extraen varios datos epidemiológicos comunes sobre la reinfección, tales como que la mayoría son hombres, de una media de edad de 40 años, “por lo tanto no hablamos de gente mayor”, y que se han vuelto a contagiar entre los 12 y los 147 días, es decir, a lo largo de una media de 74 días entre ambos episodios, dice Moreno.

¿Son realmente leves las reinfecciones?

A su juicio, son especialmente significativas las manifestaciones clínicas que tienen los segundos episodios porque el 84% de los 24 casos eran asintomáticos, 5 de ellos evolucionaron con síntomas serios y hubo un fallecimiento, frente a los datos del primer episodio con un 79% de asintomáticos, y un único caso severo. “Son datos que generan la duda de si las reinfecciones van a ser siempre asintomáticas o más leves que el primer contagio”, expone.

Ante tanto interrogante, Moreno subraya que deberíamos preguntarnos si las reinfecciones son tan poco frecuentes como los casos que se han documentado, “o quizás si estudiásemos sistemáticamente a personas que han pasado la infección por SARS-CoV2 podríamos detectar más reinfecciones asintomáticas”, inquiere. “Y en ese caso, ¿esas personas reinfectadas podrían producir nuevos contagios?”, añade.

A estas cuestiones se suman las del doctor Vicente Estrada, responsable de la Unidad de Enfermedades Infecciosas de Medicina Interna del Hospital Clínico San Carlos, quien destaca que podemos admitir que las reinfecciones existen y que, probablemente, son leves y sin gran repercusión clínica.

Sin embargo, “es preciso seguir respondiendo preguntas como si el hecho de que las reinfecciones suceden por una escasa o poco duradera respuesta inmune tras la primoinfección, si la inmunidad natural protege de padecer enfermedad clínica en la reinfección o protege de la transmisión”, asevera, por lo que insiste en que es necesario un mayor esfuerzo en investigación para despejar las incógnitas. “Sin información sobre las secuelas virales en la práctica puede ser difícil diferenciar reinfección de excreción viral persistente”, concluye.

¿Qué papel juega la inmunidad?

La viróloga e inmunóloga Margarita del Val, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC-UAM), hizo referencia a la inmunidad colectiva sobre la que aclara que protege a la sociedad de que los brotes se extiendan pero no protege a las personas individuales, aunque disminuye la probabilidad de que les llegue el virus. Esta inmunidad beneficia, prioritariamente, a quienes no se pueden vacunar.

A renglón seguido, Del Val plantea que “quizás no sea posible una infección colectiva frente a los coronavirus, porque si está habiendo reinfecciones podríamos pensar que el SARS-CoV2 actúa como los coronavirus catarrales frente a los que todos estamos inmunes, pero hay reinfecciones cada dos años. Alguien tiene que transmitir estos virus”, señala. “Siendo precavidos debemos decir que no hay pasaporte inmunitario y que aquellas personas que han pasado claramente la COVID-19 y que tienen anticuerpos no están libres de reinfección, y puede que, incluso, estén multiplicando el virus y puedan contagiar a otras personas”, indica.

Memoria inmunitaria

Por su parte, Eva Martínez, vicepresidenta Sociedad Española Inmunología (SEI) y jefa del Servicio de Inmunología Hospital Germans Trias i Pujol, apuntó que para empezar a despejar dudas es importante que cuando se valore un positivo en SARS-CoV2 se tengan en cuenta múltiples factores que incluyen qué reactivos y técnicas se han usado para determinar la sensibilidad y especificidad del resultado, las características del sujeto (edad, patología de base, tratamientos…), el momento en el que se toma la muestra y la calidad de la misma, así como la severidad clínica del paciente infectado. “Son importantes para valorar la respuesta inmunitaria del individuo”, dice.

Son factores que condicionarían la respuesta inmunitaria de cada paciente. Por tanto, Martínez sostiene que sí es posible la reinfección, pero que gracias a la memoria inmunitaria del organismo lo esperable es que nuestro cuerpo pueda dar una respuesta más contundente en la reinfección, “eliminar el virus lo antes posible y que la infección sea asintomática. En el caso de que aparezcan síntomas lo normal es que estos sean más leves”, asegura.