La nueva situación de desescalada no supone que se relaje la presión asistencial, sino todo lo contrario. Y es que esta nueva situación supone un doble desafío: seguir atendiendo pacientes con enfermedad por coronavirus, casos COVID-19 y, a la vez, tratar a los pacientes crónicos y/o pluripatológicos que han estado confinados sin un seguimiento médico estrecho por el estado de alarma.

Es por ello que seis sociedades científico-médicas han emitido un comunicado con una serie de recomendaciones para evitar la congestión de los servicios de atención hospitalaria y primaria y manejar este incremento de la presión asistencial.

En concreto, la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), proponen una serie de medidas en el ámbito asistencial, epidemiológico y de recursos humanos.

Medidas a tener en cuenta

La primera recomendación para manejar este previsible aumento de la presión asistencial pasa por disponer de una estructura en el ámbito hospitalario para el seguimiento de casos COVID-19 con criterios de gravedad o complicaciones y siempre asegurando la continuidad asistencial con la Atención Primaria.  En este sentido, es necesario facilitar a los médicos de familia y atención hospitalaria el acceso inmediato a las pruebas diagnósticas y así promover la detección temprana de los casos posibles y proceder a su confinamiento y cuarentena.

Por otra parte, es necesario buscar herramientas para potenciar la continuidad asistencial de las patologías crónicas complejas, entre los dispositivos asistenciales.

En materia de