Ante las últimas manifestaciones recogidas en distintos medios de comunicación, en relación a la priorización entre los pacientes COVID-19, en situación de pandemia, las sociedades científicas han querido aclarar varias cuestiones.

La primera, que los profesionales han seguido fielmente las normas éticas y deontológicas de la profesión. Así, han tomado decisiones clínicas de elevadísima complejidad, valorando el balance riesgo-beneficio de asignar cualquier terapia o recurso sanitario a un paciente. Esta priorización entre los pacientes COVID-19 siempre ha atendido a criterios médicos y a sus necesidades clínicas concretas. En las mismas se han incluido múltiples aspectos, como su situación de salud previa y/o comorbilidades, y no con un único criterio rígido, como puede ser la edad.

Asimismo, quieren recordar que la situación de pandemia, especialmente en regiones como Madrid, ha supuesto una gran presión asistencial. Pese a ello, los profesionales han hecho un gran esfuerzo. Todo ello, pese a no disponer, en ocasiones, de todos los recursos óptimos o que hubiesen sido los ideales o deseados para proteger al máximo nivel posible la salud de los pacientes y la suya propia.

Así, los profesionales se han enfrentado, prácticamente a diario, a decisiones complejas desde un punto de vista clínico y ético.  Especialmente, respecto a la priorización entre los pacientes COVID-19. Pero el objetivo ante las mismas siempre ha sido procurar la mejor atención médica posible en este contexto de pandemia.

Estas conclusiones eran abordadas por la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI); la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG); la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC); la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES); la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC); la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR); la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN); la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG); la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG); y la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR).