Las tecnologías diagnósticas (TEC) en una consulta pediátrica de Atención Primaria facilitan que haya que realizar menos exámenes complementarios externos y menos derivaciones a especialistas y a servicios de urgencias, además de permitir un uso más racional de la medicación, especialmente los antibióticos. En definitiva, “aumentan el nivel de resolución y reducen significativamente la dependencia de otros niveles asistenciales”.

“Las TEC incrementan la eficiencia de la consulta”, resume el doctor Josep de la Flor i Bru, coordinador del Grupo de Trabajo de Tecnologías Diagnósticas para la Consulta Pediátrica de Atención primaria (TECDIAP) de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP). El problema, lamenta, es que “las consultas de Pediatría de Atención Primaria en España están muy mal dotadas en medios diagnósticos”, como evidencia el que “hasta hace muy poco tiempo el utillaje habitual era un fonendo, un otoscopio y un depresor lingual”. En los últimos años, la mayor parte han incorporado un pulsioxímetro y el test de diagnóstico rápido para estreptococo, pero “siguen estando muy lejos de un mínimo imprescindible”.

¿Cuáles son entonces las principales carencias de estas consultas? El doctor De la Flor i Bru apunta que el equipamiento básico debería incluir también “timpanometría, refractometría, marcadores biológicos y test de diagnóstico rápido para virus respiratorios y digestivos”. Posibilidades hay muchas, ya que existe “un gran desarrollo en tecnologías que permiten abarcar prácticamente el campo de la Pediatría de Atención Primaria. El problema no es la oferta, sino la incorporación de técnicas a las consultas”.

 Un proceso demasiado lento

“No podemos considerar ni que haya ritmo de incorporación”, lamenta, como demuestra que “hemos tardado más de cinco años de trabajo en el PRAN (Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos) de la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) en conseguir la generalización del test de estreptococo”. Y ahora, “las perspectivas de conseguir otras técnicas (test víricos respiratorios, marcadores biológicos) por el impulso del PRAN han quedado frenados por la pandemia”.

El TECDIAP, resalta, lleva siete años difundiendo las técnicas y trabajando en la educación de los profesionales en relación con este tema: se publican trabajos, revisiones y monografías, se hacen talleres, comunicaciones y documentos de posicionamiento y de consenso a los que se han sumado otras sociedades pediátricas. “Pero el avance es lentísimo”, admite, y eso que “en el escenario Covid se ha conseguido algún cambio”, como que en la actual temporada los test de diagnóstico rápido para virus respiratorios se han implementado en Cataluña, Canarias y algunas zonas de Castilla. “Y con el test rápido para SARS-CoV-2 nunca se había hablado tanto de test de diagnóstico rápido. Puede que sea un primer paso”, confía.

Predisposición de los profesionales

El doctor De la Flor i Bru considera que “los profesionales son muy receptivos a la incorporación de cualquier técnica que les ayude a mejorar su consulta. Puede haber alguna resistencia inicial, pero es por desconocimiento, ya que la mayor parte de ellos no pueden trabajar con TEC”. Esto se traduce en que, “cuando se les habla de ellas, solo preguntan cómo pueden incorporarlas a la consulta…”.

Y en el actual contexto, ¿cree que existe el riesgo de confiar demasiado en las TEC y depositar en ellas tareas que deben corresponder al profesional? “El mismo riesgo que existe en cualquier otra exploración complementaria”, apunta en este sentido. “Cualquier técnica debe estar al servicio de la clínica, complementar a la clínica e interpretarse en el contexto de la clínica, sin la cual no tiene ningún sentido su uso”. De hecho, recuerda que “la mayor parte de consultas en Pediatría de Atención Primaria pueden resolverse sin la utilización de ningún utillaje diagnóstico específico y sin la práctica de ningún test”.

Las posibilidades que aportan las TEC son enormes, como demuestra la irrupción del desarrollo del diagnóstico microbiológico molecular en formato point of care, con sensibilidad comparable a la PCR. “Va a ser un paso decisivo, pero para ello los costes deben reducirse sensiblemente”, señala el coordinador de TECDIAP.

Relación coste-beneficio

Eso sí, apela a una cierta prudencia porque “hay mucha oferta en el campo de los test de diagnóstico rápido y las evidencias son escasas, salvo en campos muy trabajados como el de la gripe y los marcadores biológicos”. En este sentido, considera que “para construir un cuerpo de doctrina robusto en el que se evidencien las relaciones de coste-beneficio deben generalizarse estas técnicas y trabajar los datos que se obtengan de su uso”.

“La experiencia de los que nos dedicamos a este tema desde hace muchos años nos muestra que el uso racional y estrictamente protocolizado de TEC tiene relaciones coste-beneficio y coste-efectividad clínica abrumadoramente favorables”, incide el doctor De la Flor i Bru. Todo ello, además, “sin olvidar el aumento de la satisfacción profesional y de la satisfacción de los pacientes”.