Expertos de distintas áreas asistenciales y pacientes reconocen que las TIC son herramientas de mejora en Salud, tal y como se ha demostrado con el coronavirus.

Así lo pusieron de manifiesto en la webinar organizada por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) que contó con la presencia de un paciente activo.

En el encuentro, ofrecieron sus experiencias con las TIC en el sector sanitario tras la COVID-19 y coincidieron en señalar que “son herramientas todavía infrautilizadas en el SNS”.

Reconocieron la necesidad de  incentivar y “conquistar a los profesionales para que utilicen la telemedicina. Para ello, se precisa un cambio cultural”, ya que usar  las TIC es para hacer más y mejor con menos actividad.

Y esto, según apuntaron, “esta penalizado en la cultura sanitaria que insiste que a más actividad, mejor. Por eso hay que cambiar los modos de hacer”, subrayaron.

Oportunidades para la Medicina

Juan Torres Mato, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Infanta  Leonor-Virgen de la Torre, dio su visión hospitalaria. “El COVID es una gran oportunidad para ver qué aspectos de la Medicina son fundamentales y cuáles no”.

En su opinión, durante la pandemia se ha visto la capacidad existente de consultas no presenciales, de respuesta en las revisiones clínicas. “Este es el marco de oportunidad para las TIC”.

Sin embargo, consideró que hay una tendencia a volver a la zona de confort en la que estaba la Medicina antes del coronavirus. “Volver a ver al paciente de forma presencial, pese a que ahora tenemos limitaciones y la velocidad de pedir pruebas es menor”.

El internista Torres Mato

El doctor Mato, especialista en Medicina interna

El especialista sostuvo que el entorno actual “es perfecto para desarrollar una Medicina más armónica con las TIC”, pero su sensación es que no se está teniendo en cuenta.

En este sentido, subrayó que la sociedad va por delante de la Sanidad en el uso de las nuevas tecnologías, “que aún no las han implantado como debiera”.

El internista se lamentó de la dispersión de las historias clínicas en el Estado. “Solo en Madrid tenemos seis diferentes y para recabar información es muy complicado”.

Sobre la función de las TIC en Sanidad recalcó que “no solo son poner apartados; hace falta un cambio en la cultura organizativa; avanzar en estructuras transversales para registrar los actos clínicos”.

Su propuesta es que las nuevas tecnologías en Sanidad deben de ayudar al clínico y al paciente y dotarle de información en tiempo real para beneficio del paciente.

Optimizar la AP: las TIC, herramientas de mejora en Salud

María Ángeles Medina, médica de Primaria y presidenta de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria, explicó la experiencia de la AP durante estos últimos meses. “Nosotros estamos en mínimos; no podemos pensar en implementar big-data, algoritmos, inteligencia artificial”.

Reconoció que la AP sigue siendo la hermana pobre del Sistema Nacional de Salud (SNS). “Está infradotada y hacemos mucho con poco presupuesto”.

En Valencia, desde 2019 estaban enfrascados en un ambicioso proyecto para potenciar las TIC. “En ello estábamos cuando llegó la pandemia; todo se paró y no se llegó a desarrollar”.

En opinión de la medica de Familia, la dotación tecnológica no puede determinar inequidades en salud, desigualdades sociales y que se construyan puentes de más discriminación entre pacientes.

Las nuevas tecnologías deben ayudarnos a tener “una AP a la altura de nuestros pacientes, porque vemos las colas que se forman en las consultas y hay que evitarlas con las TIC”, herramientas de mejora de salud.

La médica de AP, María Ángeles Medina

La doctora Medina, especialista de AP

Explicó que durante la crisis, en distintas áreas de Valencia, la AP no tuvo opción de teletrabajar. “Por eso, creemos que hay que  avanzar con ellas para que el paciente y el profesional intercambien información”.

Por ello, aboga por que haya aplicaciones integradas en la historia clínica electrónica y que el paciente no tenga que ir a consulta presencial a por una baja. “A veces las carencias dan vergüenza”.

“Desde la sociedad científica pedimos que se nos doten de smartphones para realizar videoconferencias con nuestros pacientes, en lugar de entretenernos con trámites burocráticos que nos resta tiempo”.

Siendo realista, la médica valenciana pide: “dotar a la AP de las herramientas que nos hagan más eficientes; hacer médicos y enfermeras, no burócratas”.

Millones de datos sin aprovechar

Daniel Royo, psicólogo, paciente experto y bloguero, sostuvo que el sistema ha demostrado en tiempos de COVID. “El transatlántico que es nuestro SNS es capaz de virar de rumbo”.

En esta línea, insistió en que hay que aprovechar la ola de las herramientas tecnológicas, incluso las videconferencias, el teléfono, “porque estamos infradotados de TIC en casi todo el sistema”.

Este paciente habló del papel de las redes sociales durante la pandemia. “Hemos visto a influencers de medio pelo hablar de sistema sanitario, pero ¿el SNS invierte en redes?, ¿dónde estamos?”, preguntó.

Royo, que se mueve en el campo de la diabetes, explicó que desde hace tiempo son líderes en el uso tecnológico, por ejemplo, para la monitorización de la glucosa, entre otros procesos.

Lo indignante es que todos los millones de datos que surgen de las mediciones no se vuelcan en la historia clínica y los sanitarios no tienen acceso a ellos”, apuntó.

Daniel Royo, paciente activo

Daniel Royo, psicólogo y paciente activo

“Mientras, las empresas farmacéuticas ganan más dinero con los millones de datos que manejan que con los dispositivos que venden”, reflexionó. “Estamos perdiendo oportunidades de mejora sanitaria”.

Según señaló, la sociedad cada vez utiliza más tecnología simple, “sin embargo, la Sanidad no llega a eso; hay problemas de seguridad y diseño, pero no aprovechamos el tiempo y los beneficios que nos aportan para la clínica y la investigación”.

Se refirió a un proyecto de una zona de Cataluña que tiene como objetivo una plataforma de teleasistencia para pacientes crónicos. “Usan la televisión y el mando como elementos para reducir la brecha digital”.

En su opinión, hay pocos dispositivos que se usen tanto como la TV. “Es la forma perfecta de que el paciente se comunique directamente con el médico”.

Concluyó abogando por la compra pública de dispositivos. “¿Hay alguna Administración que lo haga?”, cuestionó.

“Porque si las empresas ganan dinero con los datos, el sistema público tiene que entrar en este juego; no tiene que estar mirando hacia otro lado”.

Protección de la historia del paciente

Juan Carlos Muria, informático y  director Sector Salud S2 Grupo, reconoció “que los datos van cayendo y filtrándose, vamos perdiéndolos y se los llevan otras manos; gente que los explota y saca provecho de ellos”.

El experto tiene claro que en la asistencia sanitaria hay cosas básicas que se pueden resolver con las TIC, pero no se hacen.

El problema es que muchas inversiones en estas tecnologías se suelen decidir por criterios de proyectos más llamativos o avanzados, o según quién lo va a financiar.

Muria lleva años insistiendo en la necesidad de que haya presencia de expertos en TIC en el Comité de Dirección de Salud y de los hospitales. “Si los hubiera, escucharía que en la AP tienen problemas de centralitas”,avisó.

Juan Carlos Muria, experto en informática

El experto en informática y ciberseguridad sanitaria

Estos informáticos constatarían también que la Primaria se lleva el 15% del presupuesto en Sanidad y que solo el 1% se invierte en tecnología. “Eso sabiendo que el big-data, el volumen de información de AP sobre los pacientes es grandísimo”.

“Los datos que genera la AP no se están explotando adecuadamente en beneficio del sistema sanitario, que a su vez mejoraría la atención del paciente”.

Sobre la seguridad y privacidad de la información de salud, cree que “es clave controlarla, porque una vez que se filtra es permanente; hay que tomar medidas para su privacidad”.

En relación a la ciberseguridad, subrayó que “hay que mejorar las tecnologías para optimizar la seguridad del paciente; hay que aprovechar las TIC para ello”.

Priorizar las TIC

Elena Llorente, farmacéutica y directora general de Calidad, Transformación y Gestión del Conocimiento de la Consejería de Salud de Asturias ofreció la experiencia de la Administración de las TIC durante la alerta sanitaria.

“Cuando detectamos los primeros casos de COVID-19 implantamos una serie de herramientas muy rápidas; lo primero, el teletrabajo en colaboración con el entorno sociosanitario”.

Ello garantizó que muchos trabajadores pudieran seguir con sus funciones “y nos llevó a una importante inversión y a reorganizar la actividad de los profesionales”.

Asturias cuenta con tres historias clínicas y, aunque venían usando la telemedicina, se hacía de forma voluntaria. Con la pandemia tanto sanitarios como directivos vieron que era una herramienta potencial”.

Elena Llorente, representante de Salud de Asturias, habla sobre las TIC

Elena Llorente, la voz de la Consejería de Salud de Asturias

Se contempló como estrategia colaborativa, utilizando también la consulta telefónica, “para cribar qué pacientes debían ir. Ahora trabajamos en un proyecto de videoconsulta e intentamos agilizar la burocracia, trabajando con la receta electrónica”, detalló.

Llorente explicó que muchos de los proyectos tecnológicos se agilizaron con la crisis sanitaria. “El COVID ha sido una oportunidad de mejora; muchos proyectos se implantaron en una semana”.

Según Elena Llorente, trabajan en un modelo mixto de consulta telemática y presencial. “Tenemos una red de videoconferencias que espero que se quede; también es esencial el desarrollo de gestión de vigilancia epidemiólogica”.

En Asturias siguen avanzando para que el modelo voluntario de telemedicina pase a modelo estratégico; “estableciendo las actividades que encajan con la teleasistencia y cuáles no, todo ello encajado en la historia electrónica”, añadió.

También, quieren trabajar con la carpeta ciudadana como vía de comunicación médico-paciente y “que estos puedan aportar datos a su historia clínica”.

Por ultimo, se refirió a la necesidad de disponer de una herramienta corporativa que guarde la privacidad de los datos de los pacientes, así como “mejorar las decisiones de investigación clínica y gestión”