La Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) ha analizado los tratamientos frente a la COVID-19 en las UCI españolas. En concreto, los antivíricos, con corticoides e inmunomoduladores. De esta forma han llegado a nuevas pautas para establecer las necesidades de futuro para el mejor manejo del coronavirus en pacientes críticos.

Entre estas nuevas pautas destacan la necesidad de un mayor control de la respuesta inmunológica y la carga viral. La pauta de completar los tratamientos con antivíricos que se comienzan en planta y no empezarlos en las UCI. Lo beneficioso de aumentar la vacunación para evitar picos de contagios. La importancia de segmentar los pacientes en fenotipos. Por último, el no dar por hecho la eficacia general del tratamiento con corticoides y matizar los beneficios del uso de inmunomoduladores.

Ricard Ferrer, presidente de la SEMICYUC aporta que reducir la carga viral y aportar anticuerpos es clave. También el optar por tratamientos combinados con inmunomoduladores y corticoides. “El remdesivir administrado de forma precoz en pacientes hospitalizados que precisan oxigenoterapia reduce la progresión de la enfermedad. En las UCI, probablemente, debemos completar ese tratamiento que se ha iniciado en planta, pero no comenzarlo”. Con respecto al plasma convaleciente, la evidencia aun no es sólida a su favor. Sin embargo, “existen estudios tempranos que podrían sugerir que beneficiaría a un grupo de pacientes críticos concreto”.

Nuevas pautas para pacientes COVID

Entre estas nuevas pautas destaca la segmentación de los pacientes críticos. Así, se está viendo como una de las claves de cara a la efectividad de los tratamientos. De esta forma lo expone Alejandro H. Rodríguez del Hospital Joan XXIII, Tarragona. Según el experto, la recomendación de tratamiento con dexametasona en pacientes COVID-19 necesitados de ventilación mecánica está basada en estudios de baja calidad por los posibles sesgos y faltas de ajustes. “El impacto de los corticoides sobre la mortalidad en más de 2.000 pacientes críticos parece ser bifásico y diferente, según el tipo de paciente crítico”.  En esta línea, también se ha observado que los fenotipos menos graves no se benefician del uso de corticoides. Sólo en los más graves parece evidenciarse una mejor evolución.

Por último, los expertos concluían que los tratamientos iniciales frente a la tormenta de citoquinas fueron “exagerados y con poca evidencia científica”. De hecho, se ha comprobado que muchos fármacos iniciales no permitían ningún beneficio clínico e incluso perjuicio, a excepción de los corticoides. Una excepción sería el tocilizumab. Este inmunomodulador sí disminuye ligeramente la mortalidad en pacientes graves. Aun así, se trata de un beneficio matizable, ya que son datos a costa de los pacientes que reciben corticoides.