Entre los profesionales sanitarios dedicados a luchar contra las fracturas por fragilidad provocadas por la osteoporosis hay coincidencia plena: las Unidades de Fractura (Fracture Liaison Services, FLS) son el mejor modelo coste-efectividad y el más adecuado para mantener el tratamiento. Así lo recogen las principales guías con recomendaciones, y así también lo avalan los cálculos de la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF), según los cuales extender en España este sistema a todos los mayores de 50 años permitiría evitar 1.249 fracturas por fragilidad al año, con una reducción de costes de 18,4 millones de euros y una ganancia de 584 años de vida ajustados por calidad (AVAC).

“Las FLS son el futuro porque son un modelo de gestión asistencial que aspira a llegar a la excelencia en la atención de estos pacientes”, subraya la doctora María Jesús Moro Álvarez, de la Unidad de Metabolismo Óseo del Hospital Infanta Leonor de Madrid, pese a lo cual “el ritmo de creación es todavía pequeño”. ¿Y por qué ocurre esto pese a la contundencia que parecen aportar los datos? Pues porque su puesta en marcha “parte de las propias iniciativas de los profesionales sanitarios, promovidas por las sociedades científicas, pero no han sido impulsadas por las administraciones”, algo que achaca a que “todavía estamos en la fase de validez de este sistema para que se pueda adoptar como modelo de gestión”.

Por ello matiza que sí, que las FLS son el futuro, pero “si logramos que haya mentalidad para ello por parte de las administraciones, si no es complicado” porque se descarga toda la responsabilidad del trabajo en los coordinadores de unidad o de casos “y eso exige mucho esfuerzo”. “Como toda estructura de funcionamiento, necesita una logística, hay que sistematizar hasta el propio servicio de citación”.

Creer en el modelo

La doctora Moro Álvarez, que es coordinadora del Registro Español de Fracturas-FLS (REFRA-FLS) de la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM), resalta que la escasa velocidad a la que se crean Unidades de Fractura “es una cuestión de creer en el modelo más que económica”. “Son procesos sanitarios transversales que incluyen a muchos profesionales de medicina especializada y primaria”, un sistema complejo que hace “complicado darle sostenibilidad en el tiempo, es difícil mantener una sistemática de trabajo muy distinta”.

A ello se une que “implica un cambio de cultura importante”, lo que supone que “hay que convencer a mucha gente”, empezando por las administraciones sanitarias, pero también a los propios pacientes, “que muchas veces no tienen conciencia sobre la gravedad de estas fracturas, y le dan más importancia a patologías como la hipertensión o la diabetes”. Una sensación, subraya, que en ocasiones tienen los propios profesionales, por lo que también hay que “trabajar en la formación y en mejorar la información sobre actualización de la eficacia de los tratamientos”.

Las FLS “aportan un modelo de eficiencia en el sentido de que estamos indicando tratamientos en los pacientes que más se benefician, que son los que ya han tenido una fractura y, por consiguiente, multiplican el riesgo de sufrir otra fractura”. “El problema con ellos es que muchos abandonan el tratamiento, lo que al final supone un coste con el que no se ha obtenido un beneficio”, mientras que con las FLS “aseguramos que la adherencia al tratamiento es adecuada y también mejoramos la seguridad en los fármacos”.

El paciente en el centro

 Es, subraya la doctora Moro Álvarez, “un modelo en el que el paciente es el centro y tiene una serie de profesionales accesibles para todo lo que necesite”, un sistema coordinado e integral, ya que “desarrolla planes de prevención y mejora las medidas no farmacológicas, la nutrición y la educación en salud”. Por eso, insiste en que “es más una cuestión de organización que de coste”: a medio y largo plazo pueden indicarse más tratamientos, “pero se ahorra en medicamentos y en fracturas y se evitan consultas presenciales que no son necesarias”.

Una FLS funciona como “un circuito multidisciplinar” en el que el coordinador y la gestora de casos son los referentes para el paciente. A su juicio no hace falta que todos los servicios estén en el mismo edificio porque “tenemos los recursos para la comunicación”, para eso existen herramientas como la historia electrónica o la videoconferencia, el problema real es que “fuera de la FLS la comunicación entre niveles es mala en la actualidad”. De hecho, “entre los propios especialistas también es mejorable, depende mucho de cada hospital”.

Visión integral

La Unidad de Fractura facilita una “visión integral del paciente”, un circuito que empieza con la identificación que hace un traumatólogo tras una fractura, pero que también implica a expertos en metabolismo óseo y rehabilitadores para pasar a una fase final de seguimiento que recae en Atención Primaria en coordinación con la propia FLS. “Se facilita el flujo”, resume la doctora Moro Álvarez.

Por lo que respecta a la implantación de las FLS en España, todavía hay muy pocas que se puedan considerar completas, “que incluyan atención a todo tipo de fracturas por fragilidad, no solo cadera, también vertebral, húmero, muñeca…”. El resto son servicios de ortogeriatría o unidades de metabolismo óseo que han ido evolucionando a una FLS, pero que todavía se están desarrollando.

Las FLS, además, ayudarían a acabar con una situación como la actual, en la que “el seguimiento de un paciente tras una primera fractura es escaso”, hasta el punto de que “solo el 25 por ciento de las fracturas de cadera están adecuadamente tratadas y valoradas, y eso que son las más fáciles de seguir”. “Se está trabajando mucho en las Unidades de Fractura”, apostilla, pero su desarrollo chocaba hasta ahora con que “se sabía poco de dónde se podían sacar indicadores estándar de funcionamiento”. Esto ha empezado a cambiar gracias a un estudio coordinado por el doctor Antonio Naranjo Hernández que “propone indicadores de excelencia o funcionamiento”, lo que allana el camino para que, de una vez por todas, las FLS se asienten como el futuro de la lucha contra la osteoporosis y las fracturas por fragilidad..