Las vacunas contra la COVID-19 son seguras para los pacientes con cáncer, con las limitaciones de información que se dispone hasta el momento, y la priorización en la vacunación en dichos pacientes es una cuestión de sentido común en base a la disponibilidad de las dosis. Estas son algunas de las conclusiones con las que clausuró ayer Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el seminario web ‘Vacunas COVID y Cáncer’, organizado este martes por Pierre Fabre con el aval científico de la SEOM.

El evento virtual, en el que se abordaron cuestiones como la eficacia, la seguridad y las últimas evidencias científicas sobre las vacunas frente al SARS-CoV2 en pacientes con cáncer, contó con la participación de Mariano Esteban, virólogo del CNB-CSIC (Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas); Ruth Figueroa, presidenta del Grupo de vacunas (GEVAC) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC); Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC) y el ya mencionado Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de SEOM, quien moderó el webinar.

Situación de la vacunación en pacientes con cáncer

Según apuntaba Mariano Esteban, los ensayos clínicos llevados a cabo en las distintas vacunas que se están aplicando actualmente han ido dirigidos principalmente a población considerada “no de riesgo”, entre 18 y 55 años, aunque también se han realizado con personas de 55 a 80 años. Ante la preocupación de cómo proceder con las personas con cáncer que están en tratamientos de quimioterapia, de radioterapia o con células CAR-T, entre otros, hay que ver en qué estadio del tratamiento se encuentra cada paciente. En cualquier caso, es recomendable aplicar la vacuna en personas con distintas patologías que ya están en fase de recuperación porque se trata de fortalecer su sistema inmunológico.

Asimismo, Esteban aconsejaba realizar ensayos clínicos con personas que padecen diferentes patologías. No obstante, con el amplio repertorio de vacunas que se han aprobado y están próximas a aprobar, tiene confianza en que se van a poder aplicar en los distintos segmentos de población, fortalecer nuestro propio sistema inmunológico y ver a largo plazo el efecto de las mismas, por si más adelante se tuvieran que aplicar nuevas dosis.

Por su parte, la doctora Ruth Figueroa confirmaba la seguridad de las vacunas, pero la eficacia de las mismas se tiene que estudiar en cada caso clínico, aunque, teniendo en cuenta la situación actual y las dificultades de acceso a las vacunas, “cualquier vacuna es buena”.

Vacunas previo al tratamiento o cuando termine

Durante su intervención, Figueroa indicó que el momento ideal para aplicarla en pacientes con cáncer debe ser previo al tratamiento o con un diagnóstico temprano, pero si la persona se encuentra en una fase activa o con un tratamiento en el que tenga una depresión total de linfocitos B, por ejemplo, la vacunación en ese momento no le va a proteger eficazmente. En este caso, lo idóneo es vacunar al entorno del paciente: sanitarios, convivientes y familiares. Otra estrategia de vacunación es esperar a que el tratamiento termine y esté en fase de recuperación, pero siempre valorando el riesgo y beneficio en cada paciente y terapia.

En este sentido, Esteban afirmaba que, en las personas que están recibiendo quimioterapia, este tratamiento no va a permitir que la vacuna haga su función, si se aplicara en mitad de una de las fases. Por ello, habría que administrar la vacuna en periodos de descanso de los ciclos.

Respecto a las dudas de una posible alteración en los tratamiento oncológicos a causa de la vacuna, Figueroa explicaba que hasta el momento no se puede demostrar que exista alguna interferencia, pero tampoco hay una evidencia. Lo que sí está comprobado es que estas vacunas no generan otras enfermedades y no hubieran sido aprobadas si se pusiera en peligro la vida de las personas.

De todos modos, hay que evitar transmitir infecciones cruzadas en los pacientes y es sumamente importante recomendar la vacunación, porque “hay que tener más miedo al virus que a la vacuna”, sentenció Figueroa. Sobre todo, en relación a los avances que se han dado en los tratamientos oncológicos, “no se puede permitir que ese éxito termine con la muerte por una enfermedad infecciosa que puede prevenirse con una vacuna”.

¿Cuál es la mejor de las vacunas?

De acuerdo con el panorama actual y la velocidad de fabricación de vacunas, Figueroa apuntaba que la mejor vacuna es la que se tenga disponible en este momento para poder salvar la vida del paciente, pero con cautela, aunque siempre hay que recomendar la vacunación en los pacientes oncológicos para protegerlos.

Coincidiendo con ella, Rodríguez-Lescure explicaba que la vacuna es y va a ser una herramienta definitiva, esencial y nuclear para “aplastar este problema” y que los datos que disponen sobre la vacunación en pacientes con cáncer en la población general son de seguridad. “Creo que es mucho más dañino y tiene muchos más riesgos de efectos secundarios la infección por COVID, que tiene una morbilidad muy alta en determinados sujetos y genera un montón de complicaciones y de muertes; que vacunarse, donde la posibilidad de muerte es remota y casual”, añadía.

De cara al futuro más inmediato, para Mariano Esteban, es importante que existan distintas vacunas con diferentes mecanismos de acción y, a partir de ahí, ver cuál es la más conveniente para los pacientes de Oncología y cómo ha influido en los pacientes con distintas patologías.

Sensación de gran incertidumbre entre los pacientes con cáncer

A pesar de todos los estudios y avances en la vacunación, Begoña Barragán expuso la preocupación actual de los miembros de las asociaciones de pacientes con cáncer, ya que se encuentran en una situación convulsa en la que es difícil acceder a los tratamientos, recibir un diagnóstico o recibir un seguimiento adecuado de sus casos.

Como asociación, desde GEPAC tienen claro que se tienen que vacunar y dependiendo del caso habrá que ver el momento concreto, pero manifiestan su descontento general por la falta de información por parte de las autoridades sobre las actuaciones que van a llevar a cabo y reclaman la comunicación de unos calendarios de vacunación específicos.

Además, Barragán hizo hincapié en si se está teniendo en cuenta vacunar también a los convivientes de personas con cáncer en tratamiento activo y con enfermedad activa, ya que se trata del entorno del paciente y, por lo tanto, se debe proteger también. Una cuestión de la que, tal y como indicaba, tampoco ha recibido información hasta la fecha.