La hiperplasia benigna de próstata es un agrandamiento no canceroso de la glándula prostática. Se trata de la enfermedad más prevalente entre los hombres. En concreto, afecta al 50 por ciento de los hombres mayores de 50 años y al 90 por ciento de los que tienen entre 70 y 80 años. El tratamiento habitual cuando los síntomas son moderados es la medicación oral. Sin embargo, presenta complicaciones hasta en un 20 por ciento de los casos, como hemorragias, incontinencia y afectación de la función sexual. En contexto ha irrumpido una nueva técnica, como es la embolización de la arteria prostática.

Aporta más información sobre este tratamiento Ignacio Domínguez, miembro de la Unidad de Radiología Vascular Intervencionista del Hospital Universitario Virgen de la Salud Consiste en acceder a la vasculatura del paciente a través de un catéter insertado en la arteria femoral, radial, etcétera. A través del mismo se alcanzan las arterias que irrigan la glándula afectada por la inflamación. Posteriormente, se seleccionan las que se van a tapar (embolizar) mediante unos dispositivos llamados microesferas.

Las ventajas de la embolización de la arteria prostática frente a la cirugía tradicional son el menor riesgo y tiempo de recuperación más rápido. Pero también menor dolor, mantenimiento de la función sexual y ausencia de incontinencia urinaria.  Pese a ello, los expertos reiteran la importancia de consultar siempre al especialista, quien determinará la mejor opción terapéutica en cada caso.

Más allá de la embolización de la arteria prostática

Además de dar a conocer las ventajas de la embolización de la arteria prostática, los expertos han presentado la campaña #SOSpróstata.  Esta se desarrollará en redes sociales a partir del 15 de septiembre, el Día Europeo de la Salud Prostática.

El objetivo de esta iniciativa es que los varones presten atención a los síntomas y consulten al especialista si los detectan, hablando de esta enfermedad sin tabús y desde el rigor profesional. Así, los expertos recuerdan que en torno a tres millones de españoles padecen hiperplasia benigna de próstata. Sin embargo,  solo unos 900.000 han sido diagnosticados y reciben tratamiento.