“Las verrugas genitales suponen un gran impacto físico, emocional y psicosexual, así como una alta implicación sanitaria y económica”. Son palabras de Ana María Mur Pérez, médico de Familia del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea e integrante del Grupo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Esta facultativa es la autora de la monografía ‘Abordaje de las verrugas genitales en Atención Primaria’, editada por el Grupo SANED, con el patrocinio de Exeltis.

Papel esencial de Atención Primaria

Ana María Mur ha comentado que el médico de Primaria “juega un papel esencial” en la prevención y el tratamiento de las verrugas genitales o condilomas acuminados. Causadas por el virus del papiloma humano (VPH), estas infecciones de transmisión sexual presentan una alta incidencia. Afectan especialmente a la población adolescente y adulta joven.

La doctora de la SEMG ha recordado que el gasto sanitario que conlleva esta enfermedad es proporcional al estadio en el que se diagnostica. Por ello, resulta fundamental que el médico de Primaria tenga un correcto conocimiento de esta patología para mejorar el diagnóstico y su tratamiento.

Estrategia terapéutica para las verrugas genitales

Para optimizar la elección del tratamiento, la monografía considera necesario conocer los aspectos más relevantes relacionados con las verrugas genitales:

  1. Agente causal.
  2. Síntomas.
  3. Diagnóstico.
  4. Tratamiento.
  5. Prevención.

 

“La formación del médico de Familia en este tipo de lesiones le permitirá ofrecer la estrategia terapéutica más acorde a la situación del paciente. Además, podrá reforzar las actuaciones de prevención como elemento fundamental para evitar su desarrollo”, ha explicado Ana María Mur.

Lesiones benignas

El 95% de los condilomas acuminados están producidos por los tipos 6 y 11 del VPH, y se asocian a lesiones benignas, es decir, tienen un “bajo riesgo oncogénico”. Por otro lado, cerca del 30% de las pacientes con condilomas tienen una coinfección por otros tipos de VPH de “alto riesgo oncogénico”, como son el 16 y el 18, asociados a cáncer de cuello uterino, entre otros.

Mecanismo de la infección por VPH

Durante la actividad sexual se produce un microtrauma que permite la entrada de viriones a la capa basal del epitelio cervical. Una vez dentro de la célula hospedadora, el ADN viral se replica a medida que la capa basal se diferencia y progresa a la superficie del epitelio. Mientras el virus se encuentra en la capa basal se mantiene con pocas copias de ADN y utiliza la maquinaria celular para la replicación de su genoma.

Cuando la célula se va diferenciando, el virus aumenta su tasa de replicación y comienza a producir las proteínas L1 y L2 relacionadas con la cápsula.

La replicación del ADN viral comienza con la interacción de los factores de transcripción de la célula con la región LCR del virus y los genes virales E6 y E7. La proteína E6 se une con la proteína celular asociada a E6 (E6AP) que cumple una función de ubiquitin-ligasa y aumenta su afinidad por la proteína p53. Esto promueve la rápida degradación de esta, lo que inactiva las funciones de p53.

Según el manual, el principal factor para el desarrollo de las lesiones es la sobreexpresión de las oncoproteínas virales E6 y E7.

Síntomas

Las lesiones pueden aparecer en toda el área del periné y afectar genitales externos (vulva, pene, escroto) y ano. También pueden afectar las paredes de la vagina, cuello uterino, glande, muslos y pubis. Según el tipo de contacto sexual, pueden verse lesiones en la boca o la garganta.

Además, la monografía de Exeltis menciona “síntomas psicosociales y psicosexuales, como la vergüenza, la ansiedad, la disfunción sexual o la baja autoestima”.

Tratamiento de las verrugas terapéuticas

El tratamiento de las verrugas genitales depende de su expresión clínica, desde la abstención terapéutica a la eliminación total para evitar recidivas. El especialista de Atención Primaria debe conocer todas las opciones para decidir la mejor opción terapéutica para cada paciente.

Prevención

La prevención es la mejor forma de evitar la transmisión de enfermedades infecciosas como las que causa el VPH. Entre otras medidas, el manual recomienda:

  1. Métodos anticonceptivos de barrera (preservativo).
  2. Limitación del número de parejas sexuales.
  3. Vacunación.

Información al adolescente

La vacunación se considera la medida preventiva más eficaz, sobre todo frente a los tipos de virus que contenga la vacuna y antes de su exposición al virus. “La labor del médico de Atención Primaria consiste en informar a los adolescentes sobre prácticas sexuales seguras. Además, debe hablarles de la disponibilidad de vacunas que previenen la infección”, dice el manual.

Se recomienda la vacunación a niños y niñas de entre 11 y 12 años antes de su primer contacto sexual. Según Ana María Mur, “la aceptación de la vacuna como medida de prevención es mayor cuando se explica a los adolescentes el mecanismo de transmisión del virus y la acción de la vacuna”.

Más información

Monografía ‘Abordaje de las verrugas genitales en Atención Primaria’, editada por el Grupo SANED, con el patrocinio de Exeltis.