Las vitaminas A, E y D pueden reducir los problemas respiratorios en adultos, según los resultados de una investigación realizada en Reino Unido. Las principales conclusiones se han recogido en un estudio publicado en la edición digital de BMJ Nutrition Prevention & Health. Los autores han realizado un análisis de datos de encuestas a largo plazo representativos a nivel nacional. Entre las conclusiones, los investigadores han apuntado la necesidad de realizar más estudios entre diferentes grupos étnicos de distintas áreas geográficas.

El objetivo de esta investigación ha sido conocer si la ingesta de las vitaminas A, E y D, tanto de la dieta como de los suplementos, podría estar relacionada con la prevalencia de problemas respiratorios.

La toma de vitamina A y E en la dieta o en suplementos se ha asociado con una menor prevalencia de problemas respiratorios en los adultos. Entre las principales fuentes de vitamina A están el hígado, la leche entera y el queso. También están las zanahorias, las verduras de hoja verde oscuro y las frutas de color naranja. Las principales fuentes dietéticas de vitamina E incluyen aceites vegetales, nueces y semillas.

Los autores de la investigación han indicado también que la ingesta de vitamina D de los suplementos, pero no de la dieta, se ha asociado con menos problemas respiratorios. Cerca del 20% de la población general en el Reino Unido tiene niveles bajos de vitamina D, y un 30% de los mayores de 65 años no alcanza la ingesta de nutrientes recomendada.

Los resultados del estudio confirman que la suplementación es fundamental para mantener el estado adecuado de vitamina D. En principio, y según los autores de la investigación, la dieta por sí sola no alcanza el nivel adecuado de vitamina D.

Vitamina D y problemas respiratorios

Shane McAuliffe, del Centro Global de Nutrición y Salud del Centro de Innovación St John de Cambridge, es la primera firmante del artículo ‘Dietary micronutrients in the wake of COVID-19: an appraisal of evidence with a focus on high-risk groups and preventive healthcare’. Esta experta ha hablado de ciertas “limitaciones” de la investigación, si bien ha confirmado “el papel de la vitamina D en la salud respiratoria”. Por ello, ha recomendado “proporcionar suplementos de esta vitamina clave, sobre todo a las personas con más probabilidades de tener deficiencia”.

Otra de las investigadoras es Sumantra Ray, profesora invitada de Salud Pública en el Imperial College de Londres. Según ha comentado, “la deficiencia de micronutrientes sigue siendo un problema actual incluso en países desarrollados como Reino Unido”.  Ha lamentado la falta de interés por la carestía de micronutrientes. “Es un factor clave que contribuye a la carga de la desnutrición y la mala salud, especialmente durante la pandemia de la COVID-19”.

Los investigadores han indicado la necesidad de analizar las implicaciones del estudio actual en el contexto de la pandemia con datos de cohortes longitudinales. “Los efectos y la respuesta inmunitaria a la COVID-19 tienen características comunes con las infecciones respiratorias agudas graves”, han indicado. Han considerado útil realizar una mayor recopilación de datos sobre nutrición y trastornos respiratorios para cubrir áreas geográficas más amplias y otros grupos de alto riesgo.