Según datos del CIBERSAM, en España existen 400.000 pacientes con esquizofrenia diagnosticada. Esta es, de hecho, la tercera causa de discapacidad entre la población de 15 a 44 años. Su aparición suele producirse entre la adolescencia tardía y la mitad de la treintena. Es por ello que contar con tratamientos en edad temprana resulta fundamental. En este contexto, Angelini Pharma acaba de presentar la nueva indicación de Latuda (hidrocloruro de lurasidona). En concreto, podrá administrarse para el tratamiento de la esquizofrenia en adolescentes a partir de 13 años. Se trata del primer antipsicótico de segunda generación que ha demostrado eficacia a partir de esta edad con un perfil de tolerabilidad favorable.

En concreto, Latuda está disponible en tres presentaciones (18,5mg, 37mg y 74mg). Se trata de un antipsicótico atípico que mejora el estado clínico del paciente con esquizofrenia.

Presentación de Latuda

En el evento de presentación han participado varios expertos de primer nivel. Entre ellos, destacaba Celso Arango, director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y jefe de Servicio de Psiquiatría del niño y del adolescente. Este ha recalcado que por mucho tiempo “muchos trastornos mentales no contaban con fármacos con indicación específica para el segmento infanto-juvenil”. Esto era “un gran obstáculo teniendo en cuenta que muchos de estos trastornos, entre ellos la esquizofrenia, pueden comenzar a manifestarse en estas edades”.

Es por ello que, bajo su criterio, “esta nueva indicación evidencia que se ha superado un filtro muy importante en lo que respecta a la seguridad y tolerabilidad del fármaco. Porque, si bien la eficacia entre población infanto-juvenil y adulta no es muy distinta para los antipsicóticos, no sucede de igual manera con los efectos secundarios, que suelen ser mucho más significativos entre la población más vulnerable”.

En el caso de Latuda, este antipsicótico de segunda generación ha demostrado eficacia para tratar los síntomas tanto positivos (delirios, alucinaciones, pensamiento desorganizado) como negativos (aquellos que provocan aplanamiento, apatía, aislamiento social). Todo ello con mínima alteración metabólica. Asimismo, debido a su perfil receptorial único, también proporciona beneficios en síntomas afectivos y cognitivo.