El hospital del Niño Jesús, en Madrid, acogerá el próximo día 28 a un escogido grupo de especialistas para abordar los últimos avances en cirugía de la epilepsia. Bajo la dirección del doctor Francisco Villarejo, intervendrán los doctores Comair, Harkness, Pomata, Alarcón, Carreño, Fournier, García Peñas, Gil Nagel, García Segura, Picornell, Gutiérrez Solana, Pérez Jiménez, Serratosa, Ruiz Falcó, Viaño, Villanueva, Martínez Álvarez y Jiménez, entre otros. Estos especialistas abundarán en los síndromes epilépticos hemisféricos y en el tratamiento quirúrgico de la enfermedad, informa el diario ABC en su edición del sábado, 15 de marzo.

El doctor Villarejo, jefe del Servicio de Neurocirugía del hospital Niño Jesús, que ha sido elegido centro de referencia nacional para el tratamiento y estudio de niños con epilepsias resistentes a fármacos, subraya que "si coincide la lesión con el origen de la crisis, existe una gran probabilidad de curar al enfermo mediante cirugía".

Entre el 60 y el 80 por ciento de las epilepsias se controla con fármacos, pero hay entre un 20 y un 40 por ciento de casos que son farmacorresistentes y siguen teniendo crisis a pesar de la medicación. Estos pacientes deben ingresar en Unidades de Epilepsia para ser estudiados y valorar las posibilidades quirúrgicas, aunque hay algunos casos que son quirúrgicos por definición, como son la mayoría de las epilepsias catastróficas.

Equipos multidisciplinares

Estas unidades son equipos multidisciplinares integrados por neurólogos, neurofisiólogos, neurocirujanos, neuropsicólogos, neurorradiólogos y neuropatólogos. Cuando un paciente presenta una epilepsia que no está controlada médicamente -explica el doctor Villarejo- se realiza un registro de vídeoelectroencefalograma durante 24, 48 ó 72 horas, y en ocasiones durante más días. Durante este tiempo se registran las crisis epilépticas y se estudian las alteraciones neurológicas que ocurren durante los periodos intercríticos, con el fin de localizar la zona epileptógena. "Se trata de averiguar la parte del cerebro -subraya- donde se origina la crísis y cómo se propaga".

En este sentido, destaca también la importancia de ver la anatomía del cerebro mediante resonancia magnética, fundamentalmente, y de esta forma determinar la existencia de alguna lesión tumoral, congénita, isquémica, vascular, postraumática o postinfecciosa, entre otras. En el caso de que exista discordancia entre las exploraciones complementarias, el paciente es sometido a un estudio invasivo, que consiste en la introducción de electrodos intracraneales, con el objetivo de determinar con claridad de dónde proceden las crisis.

La resección de la lesión o, en otros casos, de la zona donde se originan las crisis es el tipo de cirugía de la epilepsia con mejor pronóstico. "Cuando extirpamos la zona medial del lóbulo temporal en la denominada esclerosis mesial temporal, el 70 por ciento de los pacientes no vuelve a tener crisis".

El tratamiento farmacológico se mantiene en los pacientes que han sido sometidos a cirugía durante un tiempo. Si se confirma que a los dos o tres años se reducen las crisis, entonces se retira paulatinamente el tratamiento pero, en cualquier caso, los especialistas insisten en la importancia de llevar a cabo una vigilancia a largo plazo. Los beneficios de la cirugía también se centran en la reducción del número de crisis. En algunos pacientes que sufren numerosas crisis, la cirugía hace que pasen de tener muchas a una cada cinco días.

En esta reunión también se analizarán los últimos avances en otras técnicas quirúrgicas que son paliativas y con las que los pacientes no se curan, pero sí reducen de forma apreciable el número de crisis. Se trata de la callosotomía o la división de parte de las fibras nerviosas que conectan un hemisferio con otro y la implantación de estimuladores vagales.