La psoriasis es una enfermedad que, además de afectar a la piel, tiene un impacto psicológico en la persona que erosiona su calidad de vida y condiciona sus relaciones personales. Así lo explica Cristina, una mujer diagnosticada de psoriasis hace más de una década, quien reconoce haber sentido mucha vergüenza a causa de su enfermedad, incluso, cuando sus lesiones estaban ocultas y no eran visibles.

De lo que no hay duda es de que esta patología inflamatoria crónica afecta al bienestar emocional de las personas hasta en un 88 % de los casos, e interfiere en el disfrute de su vida en el 82 % [1]. De hecho, al igual que Cristina, la inmensa mayoría de los pacientes afirma haber sentido ira, frustración, impotencia  y vergüenza.

Este es el eje central del último capítulo de la serie ‘Medical Express Dialogues’ (MED), desarrollados por LEO Pharma, compañía experta y líder en Dermatología, para incidir en la importancia que tiene el impacto negativo de las enfermedades dermatológicas en los pacientes que conviven con ellas a diario.

En este vídeo, la doctora Alba Sánchez, dermatóloga del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, habla con Cristina sobre el impacto que la psoriasis ha tenido en su calidad de vida. De esta manera, se puede percibir en primera persona las emociones y los sentimientos que acompañan a un paciente tras el diagnóstico de la enfermedad.

Limita las relaciones personales

“Al ser una enfermedad tan visible, los principales problemas vienen provocados por la inseguridad que te genera la psoriasis a la hora de relacionarte con la gente”, confiesa Cristina. Te vuelves más introvertida, le das muchas vueltas a la ropa que te pones, valoras mucho más a qué sitios vas… son constantes en la vida de un paciente, asegura.

“A nivel personal, la psoriasis provoca una sensación de vulnerabilidad relacionada con la imagen corporal que condiciona tus relaciones personales”, añade. A su juicio, la psoriasis te va originando una pérdida de autoestima que influye en la percepción que la persona tiene de sí misma lo que, a su vez, le limita en su vida diaria.

Cristina asegura que al no sentirse cómoda con su imagen corporal se condiciona su manera de relacionarse con los demás. Dicho con sus propias palabras, ella apunta que: “En mi caso, incluso llevando las lesiones tapadas, tenía la sensación de que la gente me las veía y me afectaba a cómo me relacionaba con los demás”. “En verano, esta vergüenza era aún mayor”.

Cuando te sobreviene un brote de psoriasis

Estos sentimientos y sensaciones se incrementan cuando a la persona le sobreviene un brote porque los síntomas inciden en ese impacto psicológico, explica la doctora Sánchez. En el caso de Cristina, el picor es el síntoma que más le ha llegado a afectar.

“Para mí el picor es muy limitante. Y no solo por el hecho de que me pique, sino porque hace que me esté rascando todo el tiempo. Incluso, cuando ya no tengo la lesión sigo teniendo la sensación de que me pican los codos, y la gente me ve rascándome y yo ni siquiera soy consciente…”, asegura.

“Por fortuna, –apunta Cristina– el manejo de la psoriasis ha evolucionado y, hoy en día, hay más opciones terapéuticas y más tratamientos tópicos que cuando empezó mi psoriasis y si empeoro sé que puedo recurrir a ellos”.

Otro de los síntomas que también le produce sonrojo y necesidad de aislamiento es la descamación del cuero cabelludo. “Es muy vergonzoso que se me vean restos de piel en la ropa”, dice. Al final, reconoce que todo ello afecta a la salud mental, a la autoestima y al estado de ánimo, “sobre todo al principio”, refiriéndose al momento del diagnóstico. Después, “hay veces que lo llevas mejor que otras, pero afecta a tu salud mental porque la psoriasis está condicionando toda tu vida”, asevera.

Lo cierto es que el impacto psicológico que produce esta enfermedad está cuantificado. Se estima que entre un 20 % y un 30 % de las personas afectadas por la psoriasis sufren síntomas depresivos a lo largo de su vida, un porcentaje que se incrementa en las psoriasis más severas y que se debe tener presente a la hora de tratar a los pacientes [2].

 

[1] April W. Armstrong et al., “Quality of Life and Work Productivity Impairment among Psoriasis Patients: Findings from the National Psoriasis Foundation Survey Data 2003–2011”, PLOS ONE 12, n.º 7, 1-6. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0052935.

[2] S. González-Parra, E. Daudén. Psoriasis y depresión: el papel de la inflamación. Actas Dermo-Sifiliográficas. Volume 110, Issue 1. 2019. Pages 12-19. ISSN 0001-7310. doi.org/10.1016/j.ad.2018.05.009.

 

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