Cerca de 3 millones de personas en España padecen dermatitis atópica (DA). Una patología que tiene un alto impacto en la calidad de vida de los pacientes, ya que muchos de ellos experimentan sensación de picor (en el 91% de los casos), dolor de piel (61%), trastornos del sueño (81%) y comorbilidades psicológicas y psiquiátricas como la ansiedad o la depresión.

Así lo ha especificado la compañía farmacéutica Lilly, en la presentación de baricitinib, un nuevo tratamiento aprobado para pacientes adultos con dermatitis atópica moderada-grave que son candidatos a tratamiento sistémico. Disponible a partir del 1 de abril, es una alternativa a otros existentes.

Aún pocas alternativas para la DA

La rueda de prensa de Olumiant (baricitinib) ha sido introducida y moderada por el Dr. José A. Sacristán, director Médico de Lilly, quien ha resaltado el rápido comienzo de acción y resultados perdurables en el tiempo de esta nueva opción. Una buena noticia porque, como ha matizado, la dermatitis atópica cuenta con muy pocas alternativas terapéuticas y es una enfermedad que impacta enormemente en la calidad de vida. Además, ha expresado que un alto número de estos pacientes están mal controlados. "Se calcula que más del 50 por ciento de pacientes con dermatitis atópica moderada y más del 80 por ciento grave tienen un mal control de la enfermedad”.

Así, ha especificado que baricitinib es un tratamiento ya conocido, utilizado en artritis reumatoide, un medicamento oral, con un nuevo mecanismo de acción y que se caracteriza por dos cosas: su rápido comienzo de acción y su efecto perdurable. Con lo que es importante para aquellas personas con una marcada sintomatología. En cuanto a la experiencia clínica ha comentado que, hasta ahora, se han realizado 14 ensayos clínicos en fase 3 con el fármaco, en los que han participado más de 8.000 pacientes.

La dermatitis atópica no es solo un eccema

La Dra. Esther Serra, médico adjunto, responsable de la Unidad de Inmunoalergia Cutánea del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, ha enfatizado que, aunque es cierto que hay diferentes situaciones de pacientes, en general no solo se trata de un eccema como a veces se piensa, sino que es una enfermedad muy compleja, inflamatoria de mecanismo inmunológico, en la que intervienen muchos factores (genéticos, ambientales…). En algunos momentos da dificultades de manejo debido a la complejidad que manifiesta. Además, es una enfermedad frecuente en la población infantil, ha informado, llegando a un 20 o 25  por ciento, aunque no toda es grave. Pero en adultos ya se está viendo llegar casi un 10 por ciento de población que pueda sufrirla. De ellos, un tercio pueden tener una situación moderada o grave.

Gran impacto social

Así, la especialista ha insistido que la DA impacta negativamente en la vida de los adultos que la padecen. Y es que, como ha remarcado, en esta enfermedad juegan un papel diferentes factores, en la que se tiene una alteración de la barrera cutánea junto con una desregulación del sistema inmune, derivada hacia una inflamación constante.

En este sentido, los factores genéticos juegan un papel importante, pero también ambientales, ha descrito. Así, estos pacientes tienen unas comorbilidades que les acompañan, tanto de tipo alérgico como infecciones cutáneas frecuentes u obesidad. También es importante, describe, la calidad de vida por alteraciones del sueño debidas al picor, así como depresión y ansiedad, tolerando muy mal su evolución clínica y el prurito. Todo ello deriva en un gran impacto social. Evitan la interacción social en ocasiones al verse los brotes y sentirse mal, llegando incluso a modificar su actividad diaria.

Además, especifica que también es una situación compleja en cuanto al ámbito laboral, ya que en muchas ocasiones, tienen dos problemas importantes: uno, la tasa de absentismo, ya que normalmente en brote tienen que estar en casa o tienen que hacer tratamientos que les impiden acudir al trabajo adecuado, pero luego hay una gran afectación de presentismo, tanto en niños en el colegio como adultos en el trabajo. Pueden ir, pero están ausentes al no haber dormido. Según matiza, “el 55 por ciento de los pacientes tienen molestias al dormir un promedio de 5 a 7 noches por semana y el 68,2 por ciento tardan en dormirse debido al picor, que también les provoca despertares nocturnos frecuentes”.

Ansiedad y depresión

Todo ello conlleva que el 43 por ciento de los pacientes reportan estar moderadamente ansiosos o deprimidos. Así, recalca, hay el 36 por ciento más de probabilidades de cometer un suicidio comparado con aquellos que, aun teniendo conductas no padecen DA. Por ello, ha insistido en que para empoderar hay que educar.

En definitiva, lo que consigue es controlar la enfermedad teniendo una tranquilidad en el manejo más amplia.

La piel es un aspecto más, pero lo importante es la enfermedad en sí

Por último, ha intervenido el Dr. Pedro Herranz, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, quien ha destacado que baricitinib es el primer inhibidor de jak aprobado para el tratamiento de la dermatitis atópica. Hay que tener en cuenta que la piel es un aspecto más, pero lo importante es la enfermedad en sí, y todas las comorbilidades que desarrolla, con lo que es fundamental que haya nuevas alternativas como esta que sean capaces de manejar todos los aspectos de la enfermedad. Además, según ha especificado, esta nueva opción oral parece muy segura a nivel de interacciones farmacológicas y tiene unas características especiales para adaptar a cada uno de los pacientes.

Pedro Herranz en su ponencia

El especialista ha informado que Baricitinib consiguió mejorías significativas y rápidas vs placebo en los síntomas y en lesiones inflamatorias. También mejoría en los síntomas con baricitinib 4 mg fue significativa desde el día siguiente de la administración; así como ha demostrado mantener su eficacia a largo plazo. Otro punto es la flexibilidad de la dosis, con posibilidad de reducir la dosis a 2 mg una vez controlada la enfermedad. En conclusión, baricitinib ha demostrado un perfil de seguridad favorable y consistente con lo observado en artritis reumatoide (indicación aprobada desde 2017), ha explicado Herranz.

El doctor ha insistido en que los pacientes tienen que trabajar conjuntamente con los especialistas, cada uno en su lugar, especificando que la educación sanitaria es la base del manejo de la dermatitis atópica.