En el marco del Día Nacional de la Dermatitis Atópica sanitarios, gestores y pacientes han presentado los resultados de la segunda fase de la iniciativa estratégica de salud Vivir con Dermatitis Atópica (ViDA).  El objetivo de la misma es marcar las líneas estratégicas para mejorar la atención de la dermatitis atópica.

De esta forma, se han establecido 26 líneas estratégicas a tener en cuenta. De las mismas, se han destacado tres grandes líneas para abordar los retos existentes. Describía las mismas Pablo de la Cueva, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid. “Estas líneas se han centrado en la formación de profesionales y pacientes, la evaluación y el registro de instrumentos de medida de resultados (PROMs) y experiencias (PREMs) reportadas por los pacientes en la práctica clínica y el fomento de la coordinación entre profesionales sanitarios”.

Adicionalmente, y de manera transversal a todas, se ha tenido en cuenta del papel de la telemedicina y las TICs (tecnologías de la información y de las comunicaciones) dentro de cada línea definida.

Líneas estratégicas de la iniciativa ViDA

La iniciativa ViDA está impulsada por el IESE, en colaboración con la compañía biotecnológica AbbVie. En la primera fase de la iniciativa estuvieron involucrados más de 150 profesionales, definiéndose un decálogo de los retos y necesidades prioritarias y no cubiertas. El proyecto actualmente cuenta con la revisión de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), además de con el aval de la Asociación de Afectados por Dermatitis Atópica (AADA), la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH).

Entre las principales necesidades identificadas, se encontraban:  la falta de criterios diagnósticos de gravedad que incluyesen la visión del paciente; la necesidad de estrategias que asegurasen el tratamiento precoz de la DA grave; la ausencia de un plan de manejo estandarizado y proactivo; el acceso tardío y desigual a terapias innovadoras para la DA grave en edad adulta y la banalización de la enfermedad. Estos retos prioritarios identificados han servido como base para el desarrollo de las tres líneas estratégicas de trabajo definidas en la segunda fase de la iniciativa.