Las personas con diabetes tipo 2 tienen hasta cinco veces más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que las personas sin diabetes. "El elevado nivel de azúcar en sangre se asocia frecuentemente a tensión arterial alta, alteración de los lípidos y obesidad, lo que acaba produciendo que dos de cada tres pacientes con diabetes tipo 2 fallezcan de una enfermedad cardiovascular, en especial, cardiopatía isquémica e ictus", según ha explicado Edelmiro Menéndez, jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Central de Asturias y presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED).

Por su parte, Almudena Castro, responsable del Grupo de Diabetes de la Sociedad Española de Cardiología, ha comentado que "el abordaje de estos pacientes debe ser multifactorial y multidisciplinar, con un correcto seguimiento y una buena coordinación entre Atención Primaria, Endocrinología y Cardiología".

Ambos expertos han participado en el XXVIII Congreso Nacional de la SED, en los "Coloquios, de corazón, en diabetes", patrocinados por Novo Nordisk. Aproximadamente el 14% de la población española padece diabetes, lo que supone más de 5,3 millones de personas. La diabetes tipo 2 es la más prevalente. de hecho, en España la tiene entre el 90% y 95% de los pacientes con diabetes.

Edelmiro Menéndez ha recordado que las personas con diabetes tipo 2 deben seguir las mismas recomendaciones que hay para el resto de la población, es decir, hacer actividad física, dieta mediterránea y no fumar. En cuanto a la actividad física, Almudena Castro ha señalado que "no sirve de mucho practicar deporte una hora al día y el resto del tiempo llevar una vida sedentaria. Es necesario mantener una vida activa y fomentar políticas de salud pública y el autocuidado".

Avances terapéuticos

Junto a la dieta y el ejercicio, el tratamiento es el otro pilar básico en el tratamiento de esta enfermedad y las patologías asociadas. En los últimos años se han desarrollado tratamientos, como liraglutida, que permiten un mejor control de las personas con diabetes y enfermedad cardiovascular. "Contar con estas nuevas opciones terapéuticas contribuye a reducir drásticamente la mortalidad cardiovascular de nuestros pacientes, así como el riesgo de sufrir un infarto o un ictus. También tiene efectos favorables en la presión arterial y en otros factores de riesgo vascular", asegura Almudena Castro.