Los profesionales del laboratorio clínico ejercen un papel imprescindible en la enfermedad renal crónica.  No obstante, los análisis de laboratorio son claves para la clasificación pronóstica en enfermedad renal. Así se ha puesto de manifiesto durante la XV edición del Congreso Nacional del Laboratorio Clínico (LabClin 2021).

Este congreso está organizado por las tres sociedades de ámbito nacional del laboratorio clínico, la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQCML), la Asociación Española de Biopatología Médica-Medicina de Laboratorio (AEBM-ML) y la Asociación Española del Laboratorio Clínico (AEFA).

Los expertos insistían en este contexto que los análisis de laboratorio son un pilar fundamental en el diagnóstico de la ERC al incorporar en los informes de laboratorio el filtrado glomerular estimado mediante una ecuación. Sin embargo, es necesario mejorar la calidad analítica de los métodos de medida de creatinina. Esto conlleva la sustitución de los métodos de Jaffé por métodos enzimáticos, que son los únicos que cumplen las especificaciones de calidad basadas en criterios de variabilidad biológica.

Análisis de laboratorio en enfermedad renal

Sílvia Gràcia, especialista en Bioquímica Clínica, miembro de la SEQCML  insistía en que los análisis de laboratorio que se realizan para detectar la ERC son fundamentalmente dos. Por un lado, la medida de creatinina sérica acompañada de una ecuación de estimación de filtrado glomerular (en la actualidad, la ecuación CKD-EPI-2009). Por otro, el cociente albúmina/creatinina en la primera orina de la mañana. Estas pruebas permiten clasificar a los pacientes en categorías pronósticas, determinar pautas de actuación y criterios de derivación a Nefrología.

De esta forma, la experta concluía que “la ERC es una enfermedad silente con muy escasa sintomatología”. En este caso, “el resultado de las pruebas de laboratorio es crucial para la detección, clasificación pronóstica y seguimiento de los pacientes”.

Respecto a la población con más riesgo de desarrollar ERC, la Dra. Gràcia especifica que “son, sin duda, los pacientes con diabetes o hipertensión arterial. Otras poblaciones susceptibles son los individuos con antecedentes familiares, glomerulonefritis, pielonefritis, litiasis y enfermedades autoinmunes, pero el abanico es muy amplio”.