Un nuevo estudio de la Universidad de Lund (Suecia) ha revelado que los anticuerpos no neutralizantes también pueden ser importantes a la hora de proteger contra la COVID-19.

"Nuestros resultados indican que los anticuerpos no neutralizantes también podrían proporcionar protección. Esto significaría que la protección de los anticuerpos es más amplia de lo que se pensaba, lo que nos haría menos vulnerables a las mutaciones del virus. Merece la pena seguir investigando", afirma Pontus Nordenfelt, líder del estudio, que se ha publicado en la revista ‘Frontiers in Immunology’.

Fagocitosis

Esta investigación se ha centrado en cómo el sistema inmunitario también combate el virus mediante la fagocitosis, la capacidad de ingerir partículas extrañas, en pacientes con COVID-19.

La fagocitosis es un tipo de mecanismo de limpieza durante el cual los actores del sistema inmunitario se dirigen a amenazas potenciales, como bacterias o virus, y las ingieren, y este mecanismo se ve facilitado si la sustancia dañina está marcada por un anticuerpo. Los resultados indican que los anticuerpos no neutralizantes también son importantes en la lucha contra la COVID-19, a través de este mecanismo.

Mapa de las células inmunitarias

El equipo identificó y aisló las células del sistema inmunitario de la sangre de los pacientes de COVID-19 recuperados. Utilizando varias técnicas, trazaron un mapa de las células inmunitarias que interactúan con la proteína de espiga del virus e identificaron los sitios de unión de los anticuerpos. A continuación, mediante citometría de flujo, estudiaron cómo estos anticuerpos afectan a la fagocitosis.

Los investigadores recubrieron perlas de tamaño micrométrico con la proteína de la espiga y, al hacerlo, observaron que la dosis de anticuerpos neutralizantes tenía un efecto sobre la fagocitosis.

Sorprendentemente, la máxima opsonización se alcanza ya a niveles relativamente bajos de anticuerpos. Más allá de esto, los investigadores observaron una reducción del efecto. La propia unión del anticuerpo siguió aumentando linealmente, incluso cuando la fagocitosis disminuyó, lo que demuestra que es la proteína de la espiga la que hace algo que provoca esta fagocitosis reducida.

"Cuando se administra una dosis demasiado alta no se consigue el efecto protector. Parece que algo le ocurre a la proteína de la espiga que provoca una menor interacción con los glóbulos blancos, lo que hace que el sistema inmunitario deje de unirse al virus y neutralizarlo mediante la fagocitosis", añade Wael Bahnan, primer autor del trabajo.