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El uso de medicamentos antipsicóticos está asociado a un mayor riesgo de lesiones cerebrales en personas con enfermedad de Alzheimer, según los resultados de una investigación realizada con los datos de 45.000 pacientes de Finlandia que fueron diagnosticados con Alzheimer entre 2005 y 2011. Las principales conclusiones de esta investigación han sido recogidas en un estudio publicado en la revista Journal of the American Geriatrics Society (JAGS).

Los candidatos para el estudio fueron 21.795 pacientes que comenzaron a tomar medicamentos antipsicóticos y 21.795 pacientes que no. La toma de estos fármacos se relacionó con un riesgo un 29% mayor de sufrir lesiones cerebrales, con una tasa de eventos de 1,65 frente a 1,26 por 100 años/persona; es decir, 165 frente a 126 lesiones por cada 10.000 personas. Asimismo, el empleo de fármacos antipsicóticos se relacionó con un riesgo un 22% mayor de lesiones cerebrales traumáticas: 0,9 frente a 0,72 por cada 100 personas/año.

Población vulnerable

Vesa Tapiainen, investigador de la Universidad del Este de Finlandia y autor principal del estudio, ha indicado que “las personas con Alzheimer tienen un mayor riesgo de caídas, lesiones en la cabeza y lesiones cerebrales traumáticas, así como un peor pronóstico después de estos eventos en comparación con las personas sin enfermedad de Alzheimer”. Por tanto, este experto es partidario de “evitar, siempre que sea posible, aumentar aún más el riesgo con antipsicóticos en esta población vulnerable”.

En definitiva, los hallazgos de esta investigación implican que el uso de antipsicóticos puede aumentar el riesgo de lesiones en la cabeza y lesiones cerebrales traumáticas en personas con enfermedad de Alzheimer, aparte de los eventos y los efectos adversos ya mencionados. Por lo tanto, su uso debe restringirse a los síntomas neuropsiquiátricos más graves, según lo recomendado por la Sociedad Americana de Geriatría. Además, los investigadores han concluido que es necesario realizar más estudios para confirmar que existe un mayor riesgo relativo de lesión cerebral traumática en personas que toman quetiapina en comparación con los usuarios de risperidona.