El virus de la hepatitis C era la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica y de indicación de trasplante de hígado en nuestro país. Esta situación, sin embargo, está cambiando gracias a la generalización de los tratamientos antivirales orales. También conocidos como antivirales de acción directa o AAD. Estos fármacos tienen una eficacia del 99 por ciento, muy pocos efectos adversos y son fáciles de tomar.

De hecho, un nuevo estudio elaborado por investigadores del Hospital Clínic -IDIBAPS y del CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) demuestra que la administración de estos tratamientos cambia la historia natural de la enfermedad. Así, los antivirales orales harán que los pacientes ingresados ​​por complicaciones derivadas de la infección por VHC sean anecdóticos en los próximos años.

Los resultados de este estudio ponen en valor el esfuerzo que ha supuesto la introducción de los antivirales  de acción directa para el tratamiento de la hepatitis C . Igualmente, recalcan la importancia de implementar políticas que consigan la eliminación de esta enfermedad. Un dato importante para el próximo 28 de julio, que conmemora el Día Mundial de las Hepatitis Víricas.

Estudio de los antivirales orales

Este estudio ya está disponible en Journal of Hepatology. En el mismo los autores se plantearon analizar si se ha producido un cambio en el perfil de pacientes hospitalizados en las unidades de hepatología tras la introducción este tratamiento.

Para ello, revisaron todos los ingresos por cirrosis y sus complicaciones en la unidad de hepatología del Hospital Clínic de Barcelona. En concreto,  desde el año 2011 hasta el año 2019. En total se evaluaron 10.053 ingresos, que representar un total de 6.272 pacientes con cirrosis. Se constató que el número de ingresos por complicaciones de la cirrosis por hepatitis C se redujo más del 50 por ciento a partir 2015. Es decir, coincidiendo con la introducción de los antivirales orales de acción directa.

Esta reducción también ha impactado en el número de ingresos en UCI asociados a cirrosis por hepatitis C. Estos se redujeron a menos de la mitad. “Aplicando un modelo de regresión se prevé que el número de pacientes ingresados ​​por cirrosis asociada a la hepatitis C 2025 serán mínimos“, concluye el trabajo.