En el año 2006, la UE aprobó el primer medicamento biosimilar o, lo que es lo mismo, el primer medicamento similar a un medicamento biológico ya autorizado. Desde entonces, son muchos los expertos que han expuesto las ventajas de la introducción de los biosimilares en los sistemas sanitarios, ya que abren la posibilidad de que un mayor número de pacientes acceda a tratamientos biológicos debido a la reducción de coste respecto al medicamento de referencia. Todo ello con los mismos niveles de efectividad.

Uno de los grupos de pacientes que podrá beneficiarse desde ahora de los biosimilares son aquellos que padecen osteoporosis.  En concreto gracias a Terrosa, del laboratorio Gedeon Richter, una solución inyectable de 20 μg/80 μL, que es el primer medicamento biosimilar de teriparatida aprobado en Europa. Cabe recordar que la teriparatida estimula la formación de hueso por efecto directo sobre los osteoblastos. Se ha utilizado a nivel mundial durante 17 años y ha demostrado ser eficaz en la reducción del riesgo de fractura, mejorando visiblemente la microarquitectura ósea.

La opinión de los expertos

Para debatir sobre el impacto que los nuevos biosimilares van a tener en la osteoporosis, y con del motivo del Día Mundial de la Osteoporosis, que se celebra el próximo 20 de octubre, diferentes expertos han realizado una reunión en Madrid. Entre ellos, Manuel Naves Díaz, especialista en metabolismo óseo del Hospital Universitario Central de Asturias y  presidente electo de la SEIOMM, explicó la importancia de los biosimilares como medicamentos que mejoran la accesibilidad de los pacientes a los medicamentos biológicos y reducen el gasto sanitario en el Sistema Nacional de Salud.

Por su parte, Josep Blanch Rubio, especialista en reumatología del Hospital del Mar y Presidente de la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM) presentó un panorama de la osteoporosis en España, enfatizando la importancia de la prevención mediante el desarrollo de hábitos saludables y los tratamientos médicos preventivos.

Por último, en este encuentro se recordaba que debido a su naturaleza asintomática, la mayoría de los pacientes con fracturas osteoporóticas no reciben tratamiento preventivo después de su primera fractura, a pesar de ser cinco veces más propensos a sufrir una segunda fractura en el plazo de dos años. En mujeres, por ejemplo, se calcula que solo el 28 por ciento recibe tratamiento preventivo después de la primera fractura por fragilidad. Sin embargo, con el tratamiento médico adecuado, podrían evitarse nuevas fracturas.