Ante un diagnóstico de diabetes, en la mayoría de casos la actitud del paciente suele ser de rechazo, sorpresa y en determinados casos de perplejidad, porque no son conscientes del tipo de enfermedad que sufren.

En líneas generales no suelen percibir la necesidad de cambiar su estilo de vida, se muestran confundidos y piensan que con pincharse insulina ya tendrán suficiente.

Una opción para que se conciencien de su enfermedad y autocuidado es poner a los nuevos diabéticos en contacto con las asociaciones de pacientes para que de una manera más cercana les puedan explicar los cambios que deberá llevar a cabo el paciente en su estilo de vida y ver de primera mano las consecuencias que pueden tener no seguir las pautas recomendadas.

Autocuidado

Hay que tener en cuenta que la forma de afrontar la enfermedad por parte del paciente suele ser distinta dependiendo de su nivel sociocultural, pero no por ello hay que dejar de insistir en la importancia que tiene realizar cambios en el estilo de vida. Para ello, es recomendable educar al paciente con medidas de autocuidado y manejo de la enfermedad, ya que es la primera opción y donde más se debe insistir.

Por lo general, el paciente no suele ser adherente al tratamiento, pese a tener motivaciones para realizarlo y una alta capacidad para su autocuidado, lo que se traduce en un déficit de cuidado y en un mal control.

Para mejorar el cumplimiento, los especialistas proponen varias medidas, entre las que se encuentra la reducción en la frecuencia de dosis diaria,  la asociación de fármacos en dosis fijas, la aplicación de nuevas tecnologías, con llamadas y mensajes de texto, las intervenciones cognitivo educativas realizadas por los diferentes profesionales sanitarios y las psicológicas para concienciar al paciente.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina General Soraya Mota, Jordi Brunet, Juan Carlos Canales y Carmen Vizuete, de Terrassa.