“Los cambios en la consistencia, la coloración y el olor de la mucosidad pueden dar información de la enfermedad que tiene un paciente”, según ha explicado José Andrés García Romero de Tejada, especialista de la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid). Una mucosidad normal es blanca o incolora y tiene consistencia gelatinosa. Una persona sana produce un volumen pequeño, que pasa a la laringe, es deglutido de forma inconsciente y se disuelve en el estómago. Cuando se producen cambios, la mucosidad puede dar algunas pistas sobre la salud.

  1. Cambios en la cantidad: un incremento de la mucosidad de características normales puede producirse en pacientes con bronquitis crónica, rinitis alérgica o un simple goteo posnasal.
  2. Cambios en la densidad: normalmente, el moco es viscoso, pero un aumento de su densidad suele producirse en infecciones del aparato respiratorio. El esputo purulento se relaciona con procesos inflamatorios pulmonares, como alergias, infecciones o exposición a tóxicos ambientales.
  3. Cambios en el color: el moco puede tener diferente coloración, más verdoso, amarillento o marronáceo. El color depende del microorganismo implicado, del tiempo de evolución o de la sustancia a la que se haya expuesto el paciente.
  4. Cambios en el olor: un olor fétido del esputo orienta a una infección por microorganismos anaerobios.

Según el Dr. José Andrés García, “son cambios autolimitados en el tiempo que traducen una respuesta normal del organismo, por lo que en la mayoría de los casos no es necesario acudir al médico, excepto si el paciente sufre alguna otra enfermedad cardiovascular o respiratoria previa o alteraciones del sistema inmune”.

Si la persona afectada tiene grandes cantidades de mucosidad purulenta o broncorrea puede relacionarse con patologías como las bronquiectasias, las tuberculosis y los abscesos pulmonares. “Un esputo herrumbroso es una mezcla de esputo purulento y restos hemáticos, por lo que es más oscuro y muy denso. Es típico de la neumonía, por lo que, con clínica compatible, es decir, tos, fiebre y falta de aire, sería conveniente acudir al médico para valorar al paciente”, ha indicado el neumólogo.

Cuando la mucosidad es de color rojo o rosado, expresa la existencia de sangre entremezclada. Si el moco es más fluido o acuoso, puede estar relacionado con la existencia de edema pulmonar. “La presencia de hilos de sangre o mucosidad roja suele ser frecuente en infecciones respiratorias leves por el aumento de la congestión nasal y pequeños traumatismos, como un sonado repetido de nariz o un aumento de tos, que facilitan el sangrado; sin embargo, la hemoptisis es un dato clínico de enfermedad potencialmente grave”, ha alertado el vocal de Neumomadrid. En estos casos, el paciente debe pedir valoración médica para evitar posibles complicaciones.

En el caso de que la expectoración sea más oscura, las causas pueden ser variadas, como ha explicado este facultativo: “La expulsión de esputo de color negruzco es muy típico de la exposición a materiales inorgánicos, como ocurre, por ejemplo, a los mineros del carbón, los pacientes fumadores o los consumidores de droga inhalada”. Asimismo, la mucosidad también puede ser negra en personas con infecciones por hongos, que normalmente tienen alteraciones graves del sistema inmune, pacientes con tuberculosis o pacientes con metástasis de melanomas.

Diferentes densidades

El Dr. José Andrés García ha señalado que los cambios en la densidad del moco también pueden orientar a distintas enfermedades: “Normalmente, la mucosidad es viscosa, pero el aumento de su consistencia suele producirse en infecciones del aparato respiratorio. La expulsión de tapones de moco que adoptan la imagen del árbol bronquial puede indicar un asma bronquial crónica y aspergilosis pulmonar alérgica”.

Puede producirse también la expulsión de una secreción muy acuosa por la nariz por una posible fuga del líquido cefalorraquídeo, un supuesto que se acompaña habitualmente de “signos de alarma, como vómitos explosivos, sensibilidad a la luz, rigidez de nuca o deterioro del nivel de conciencia”. En estos casos es urgente la consulta con un médico.

Enfermedades concomitantes

El Dr. García Romero de Tejada ha recalcado que los cambios en la mucosidad “no suelen ser motivo para acudir al médico, excepto por la presencia de enfermedades graves concomitantes, especialmente cardiovasculares o del aparato respiratorio”. El color de la expectoración, salvo en caso de hemoptisis, no es un buen indicador de la gravedad del paciente. Tiene más importancia el tiempo de evolución o el resto de los síntomas que componen el cuadro clínico.