Entre las patologías que presentan un peor pronóstico con el contagio de COVID-19 destaca, entre otras, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).  Pese a ello, la prevalencia de esta enfermedad en los pacientes con COVID-19 ha resultado menor de lo esperado. Entre las causas que han podido justificar esta menor prevalencia de EPOC están el posible infradiagnóstico o pobre reconocimiento de esta enfermedad. También el cumplimiento más estricto de las medidas preventivas por parte de estos pacientes. Sin embargo, otra posibilidad que se baraja en esta menor incidencia, es que el tratamiento que reciben para su EPOC ejerce un efecto protector. Entre esos fármacos están los corticoides inhalados.

Es por ello que el Servicio de Neumología del Hospital Gregorio Marañón va a iniciar un estudio para investigar la utilidad de los corticoides inhalados en pacientes con COVID-19 y EPOC. El objetivo de este estudio es evaluar la influencia del tratamiento previo con corticoides inhalados sobre la gravedad y el pronóstico de pacientes hospitalizados por COVID-19 que tengan antecedentes de EPOC o asma.

El investigador principal de este estudio es Javier de Miguel Díez, Jefe de Sección de Neumología del Hospital Gregorio Marañón. También coordinador del área de EPOC de Neumomadrid (Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica).

Impacto de los corticoides inhalados

La EPOC es una enfermedad respiratoria crónica en la que los bronquios se obstruyen y se pierden funciones del pulmón. Suele estar provocada por aspirar humo del tabaco y/o de otras sustancias.

A este respecto, el congreso Neumomadrid sobre la EPOC va a abordar más cuestiones además del impacto de los corticoides inhalados.  En concreto, la educación a las personas con esta enfermedad en tiempos de pandemia. También se van a abordar nuevas formas de atención a las personas que la sufren.