El 55 por ciento de los profesores adscritos a centros sanitarios se jubilarán en esta década. Esta es la cifra que calcula la Conferencia Nacional de Decanos de las Facultades de Medicina (CNDFM) en un informe en que alertan del déficit de para la demanda formativa en las facultades de Medicina. En concreto, en dicho informe se destaca que ya se ha perdido un 20 por ciento del profesorado en la última década. Sin embargo, de cara a las próximas jubilaciones, se estima que se van a necesitar 140 nuevos profesores por cada curso para poder hacer frente al relevo generacional.

Estas cifras, en palabras de Pablo Lara, presidente de CNDFM, evidencian que está en juego el modelo de la facultad de medicina tal y como lo como lo conocemos. “Consideramos que hay que paliar el déficit de profesorado que padecemos, equilibrar el número de plazas de acceso a las facultades con el de las plazas para la formación especializada y contribuir en el desarrollo del ‘continuum’ formativo” afirma el experto.

En esta misma línea, el presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Miguel Ángel Sánchez Chillón, ha pedido poder garantizar que todos los estudiantes de medicina adquieran un nivel adecuado de competencias académicas para que sigan siendo profesionales con una alta cualificación.

Propuestas y soluciones

Una de las primeras cuestiones a abordar es el aumento de las facultades de Medicina. Ahora mismo en España ya se han superado las 7.000 plazas de acceso en Medicina. En la actualidad existen 43 facultades de medicina; y solo hace unos años en 2009, había 28 en la geografía nacional. Lo que provoca un desequilibrio creciente entre los egresados y la oferta de formación especializada.

Paralelamente, Pablo Lara apunta que los criterios de acreditación para las figuras docentes de profesores titulares y catedráticos han aumentado su exigencia. Tras los dos primeros años de aplicación los resultados muestran una disminución muy significativa en el número de solicitudes. “Es necesario hacer atractiva la carrera académica a aquellos profesionales médicos que además de hacer una buena labor asistencial, entiendan que la actividad docente e investigadora multiplica los beneficios de su actividad profesional”. Para ello, sería fundamental que las autoridades sanitarias y universitarias establecieran programas de acompañamiento para jóvenes profesionales “que estén dispuestos a realizar ese esfuerzo añadido al quehacer de cada día; ya se están dando algunos pasos”, concluye el presidente de la CNDFM.