Los centenarios exhiben una longevidad extrema y compresión de la morbilidad. De esta forma, muestran una firma genética única y su descendencia parece heredar la misma.  En concreto, parece tener tasas más bajas de patologías relacionadas con la edad. Así se desvela en un trabajo pionero de CIBERFES, INCLIVA y UV. El mismo ha analizado los perfiles funcionales y genéticos de descendientes de centenarios y no centenarios de la misma edad. El trabajo ya está publicado en The Journals of Gerontology.

Al respecto aporta más datos Consuelo Borrás, coordinadora del estudio, investigadora de CIBERFES, investigadora Principal del Grupo de Investigación en Envejecimiento Saludable de INCLIVA y Catedrática de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UV. “Nuestros resultados muestran que los descendientes de centenarios cuentan con una menor prevalencia de la fragilidad en relación con sus contemporáneos descendientes de no centenarios. Asimismo, recolectamos plasma y células mononucleares de sangre periférica de los individuos de la muestra. Así, encontramos que los patrones de expresión génica (miARN y ARNm) de los descendientes analizados se parecían más a los de los centenarios que a los de los descendientes de los no centenarios, a pesar de tener la misma edad”.

Herencia de centenarios

Este estudio puede contribuir a avanzar en la identificación de las características genéticas y funcionales clave que pueden considerarse biomarcadores del envejecimiento exitoso. No obstante, la proporción de personas mayores de 60 años está creciendo más rápido que cualquier otro grupo de edad. Todo ello, como resultado tanto de una mayor esperanza de vida como de la disminución de las tasas de fecundidad.

Gran parte de la investigación en esta área se ha centrado en aumentar la cantidad de años que se pasan sin discapacidades (vida útil). Es decir, lo que a menudo se denomina “envejecimiento exitoso”. Los centenarios se consideran casos modelo de este ‘envejecimiento exitoso’. No obstante, parecen evitar o retrasar en gran medida la aparición de enfermedades relacionadas con la edad o síndromes geriátricos, mostrando así una trayectoria de envejecimiento desacelerada.