El etiquetado frontal de los alimentos debe ser una herramienta sencilla, práctica y eficaz. Su objetivo debe ser informar al público sobre productos que pueden dañar la salud y ayudar a orientar las decisiones de compra. Esa es la idea que ha centrado un nuevo webinar de la Sociedad Española e Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO). El mismo buscaba analizar el etiquetado de Nutri-Score.

Sobre este sistema Nutri-Score adelantaban que es posible que en los próximos años se hagan modificaciones del algoritmo de este modelo de etiquetado frontal por parte del Comité Científico Europeo. En este sentido podría necesitar actualizarse según el progreso de los conocimientos científicos y los intereses de la salud pública.

La importancia de la sencillez de Nutri-Score

Ana Zugasti, miembro del área de Nutrición de la SEEN, opina que, “es muy importante proporcionar información nutricional apropiada y comprensible a los consumidores”. Todo para que puedan tener un efecto positivo significativo en la elección de alimentos.

En relación con el Nutri-Score se han publicado numerosos estudios científicos que han demostrado que es un modelo de etiquetado nutricional que se comprende y se utiliza bien. Por ello condiciona favorablemente la calidad nutricional de la cesta de la compra en beneficio para la salud.

Se mostraba de acuerdo con esta cuestión Francisco Tinahones, presidente de la SEED. Asimismo, señalaba que “una de las variables que tiene en cuenta Nutri-Score para calificar a un alimento es la cantidad de calorías que tiene por 100 gramos. Por tanto, alimentos con muy alto contenido calórico salen mal puntuados. Si esto contribuye a que el consumidor elija alimentos con menos contenido calórico puede ayudar a prevenir la obesidad”. Este experto espera que, aunque no existe todavía un estudio que demuestre que su aplicación haya reducido las tasas de obesidad, pueda realizarse próximamente.

Pese a estas ventajas, los endocrinólogos también señalaban algunos problemas. En concreto, que la categoría A o B de Nutri-Score que obtienen algunos productos (refrescos sin azúcar o algún alimento ultraprocesado) podría estimular el consumo excesivo de los mismos. Estos alimentos no están recomendados como parte de una alimentación saludable. Sin embargo, este sistema de etiquetado frontal los envuelve en un falso “halo de salud” y proyectan la idea errónea de que son saludables.