Los expertos piden prudencia con las mascarillas. ”Hay que tener sentido común ante su nuevo uso. No porque se vaya a suspender su obligatoriedad en espacios externos hay que bajar la guardia”, señalan a EL MÉDICO INTERACTIVO especialistas en el tema.

“El virus sigue propagándose entre nosotros y la aparición de nuevas y peligrosas cepas, como la Delta, pueden complicar la situación”, señala el epidemiólogo Daniel López Acuña, que considera la decisión «precipitada e imprudente».

Este exasesor de la OMS insiste en que es una mala medida “porque todavía tenemos una alta incidencia en buena parte del territorio nacional; se tendría que haber esperado a que descendiera”, apunta con preocupación.

En su opinión, hay que llegar al 70% de la población diana vacunada con la pauta completa para relajar medidas, como el uso obligatorio de las mascarillas. Por eso, demanda cautela. “No podemos pensar que esto es un cheque en blanco, porque se puede incrementar el riesgo de contagios”.

Recalca que aún es muy peligroso “incurrir en algunas actividades sin mascarilla», al tiempo que recuerda que la vacuna reduce riesgos, pero “no nos quita por completo” el riesgo de infección. «Yo la voy a seguir usando en espacios exteriores», reconoce.

La investigadora partidaria de haber pospuesto la liberalzación de la mascarilla en espacios públicos

Miren Basaras, investigadora de la UPV-EHU.

Nuevas cepas

En una línea similar, se expresa el presidente del Consejo Vasco de Médicos, Manuel García Bengoechea, quien pone en valor el uso de las mascarillas. “Debemos de ser prudentes con ellas; no hay que perder de vista que las nuevas cepas están siendo muy agresivas y no podemos liberarnos de ellas”.

“Es cierto que la situación mejora con la vacunación que marcha a buen ritmo, pero no es menos verdad que aún hay un porcentaje elevado de población mayor que aún no esta protegida por los temas surgidos con AstraZeneca”, añade García Bengoechea.

En la pandemia, los médicos, investigadores, epidemiólogos y otros colectivos sanitarios han tenido la sensación de que a la hora de adoptar medidas de relajación se ha primado más los aspectos económicos que los meramente técnicos. “No solo ahora, sino también en meses pasados”, apuntan.

Una opinión compartida por la investigadora de la UPV-EHU, Miren Basaras, que es contraria a relajar las medidas hasta que no «haya un porcentaje mayor de personas vacunadas. Yo hubiera recomendado mantener también en espacios exteriores la obligatoriedad durante unas semanas«.

En su opinión, es cierto que la norma actual contiene algunas incongruencias. «Por ejemplo, no tiene sentido que una persona en el monte que esté sola tenga que usarla, pero esto no quiere decir que haya espacios al aire libre que no sean peligrosos», explica.

Hartazgo psicológico

Los especialistas reconocen que parte de la población, sobre todo los jóvenes, están hartos de llevar durante tantos meses la mascarilla. Hay hartazgo psicológico, “pero es una herramienta eficaz junto a la distancia social y el lavado de manos para que el virus no se extienda”.

Además, muchos consideran que la mascarilla, el lavado de manos y la distancia social han venido para quedarse. “Durante los pasados meses hemos visto la disminución drástica de los casos de gripe y de otras dolencias respiratorias. Y hay que tomar nota de ello”.

Los expertos sostienen que las leyes son pedagógicas: si levantas el estado de alarma la gente entiende que no hay tanto peligro. Lo mismo pasará si se elimina la obligatoriedad de las mascarillas.

La OMS sostiene que para relajar las medidas las incidencias acumuladas deben ser inferiores al 50%. “Aun no hemos llegado a esa situación; estamos en un punto bastante más alto”, recalcan.

“Aunque mejoran los parámetros, hay que actuar con “sentido común”, porque aunque se avanza mucho en la vacunación, hay mucha gente sin ella”, ha reiterado el microbiólogo de la UPV, Guillermo Quindós, al tiempo que se muestra optimista sobre el buen uso que seguirá haciendo la población de la mascarilla.