En la actualidad la infección por VIH no tiene cura conocida. Sin embargo, el sida es una de las enfermedades en cuyo tratamiento ha habido un mayor progreso durante los últimos 25 años. De hecho, se calcula que los fármacos contra el sida habrán evitado 35 millones de muertes hasta 2030.

Igualmente, tal y como se recoge en el informe El valor del medicamento desde una perspectiva social 2021, elaborado por la Fundación Weber, en el periodo comprendido entre 2000-2015, los TAR evitaron que 1,6 millones de niños nacieran siendo portadores de la enfermedad.

Ya han pasado cuarenta años después de que se diagnosticaran los primeros casos. Desde entonces, es una realidad que los avances en la investigación y desarrollo de tratamientos contra el sida, junto con los progresos en materia de prevención y concienciación, han hecho posible reducir de forma muy importante las tasas de mortalidad. Pero también incrementar la adherencia a las terapias antirretrovirales y mejorar de forma sustancial la calidad de vida de los pacientes. Actualmente, en muchos casos, disfrutan ya de una esperanza de vida similar a la de las personas sin VIH.

Fármacos contra el sida

Pese a ello, con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, es necesario recordar que, a pesar de los grandes avances, la batalla debe continuar. Para seguir con la lucha, la industria farmacéutica innovadora tiene en desarrollo casi 160 medicamentos y vacunas, según las cifras de la patronal europea EFPIA. En nuestro país el Registro Español de Estudios Clínicos (REEC) recoge más de 150 ensayos para VIH en la actualidad.

Así, los retos actuales de los fármacos contra el sida pasan por la posibilidad de desarrollar una vacuna preventiva. También por reducir las resistencias a las terapias actuales.

No obstante, en los últimos años se han aprobado nuevos fármacos que han permitido reducir la exposición a las toxicidades, disminuir la resistencia e interacciones con otros medicamentos. Asimismo, reducir las cargas virales de pacientes inmunológicamente deprimidos, sin tratamiento previo o resistentes a tratamientos con múltiples fármacos.