Las personas que acaban de iniciar un tratamiento para la hipertensión arterial pueden beneficiarse por igual de dos clases diferentes de medicamentos, los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y los bloqueadores de los receptores de angiotensina (BRA), pero los BRA pueden ser menos propensos a causar efectos secundarios de la medicación, según un análisis de datos del mundo real publicado en ‘Hypertension’, una revista de la American Heart Association.

Aunque los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) se recetan con más frecuencia, los bloqueadores de los receptores de la angiotensina (BRA) funcionan igual de bien y pueden provocar menos efectos secundarios.

Sistema renina-angiotensina-aldosterona

Ambos tipos de medicamentos actúan sobre el sistema renina-angiotensina-aldosterona, un grupo de hormonas relacionadas que actúan conjuntamente para regular la presión arterial. Los inhibidores de la ECA reducen la presión arterial bloqueando una enzima en las primeras fases del sistema, de modo que se produce menos angiotensina, una sustancia química que estrecha los vasos sanguíneos, y éstos pueden permanecer más anchos y relajados. Los ARA bloquean los receptores de los vasos sanguíneos a los que se adhiere la angiotensina, disminuyendo su efecto de estrechamiento de los vasos.

La Guía AHA/ACC 2017 para la prevención, detección, evaluación y manejo de la hipertensión arterial en adultos dice que los medicamentos principales para tratar la hipertensión arterial son los diuréticos tiazídicos, los inhibidores de la ECA, los ARA y los bloqueadores de los canales de calcio, ya que han demostrado reducir los eventos cardiovasculares. La actividad física y otros cambios en el estilo de vida se recomiendan para controlar todos los niveles de hipertensión, incluso si se requiere medicación.

Resultados del estudio

No hallaron diferencias significativas en la aparición de infartos de miocardio, derrames cerebrales, hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca o cualquier evento cardíaco. Sin embargo, encontraron diferencias significativas en la aparición de cuatro efectos secundarios de la medicación.

En comparación con los que tomaban ARA, las personas que tomaban inhibidores de la ECA eran 3,3 veces más propensas a desarrollar acumulación de líquidos e hinchazón de las capas más profundas de la piel y las mucosas (angioedema); un 32% más de probabilidades de desarrollar tos (que puede ser seca, persistente y molesta); un 32% más de probabilidades de desarrollar una inflamación repentina del páncreas (pancreatitis), y un 18% más de probabilidades de desarrollar una hemorragia en el tracto gastrointestinal.

“No detectamos una diferencia en la forma en que los dos tipos de medicamentos redujeron las complicaciones de la hipertensión, pero sí en los efectos secundarios. Si un paciente está iniciando una terapia contra la hipertensión por primera vez, nuestros resultados apuntan a comenzar con el BRA sobre el inhibidor de la ECA“.

“Los ARA no difieren en eficacia y pueden tener menos efectos secundarios que los inhibidores de la ECA entre quienes acaban de iniciar el tratamiento –señala Chen–. Lamentablemente, no podemos hacer extensivas estas conclusiones a las personas que ya están tomando inhibidores de la ECA o a las que toman varios medicamentos. Reiteramos que si usted experimenta cualquier efecto secundario de su medicamento, debe discutir con su médico si su régimen antihipertensivo puede necesitar ser ajustado”.

“Además de animar a los pacientes a llevar un estilo de vida saludable y a tomar la medicación tal como se les ha prescrito para controlar la presión arterial, la Asociación Americana del Corazón recomienda autocontrolar regularmente la presión arterial con un dispositivo validado y trabajar con un profesional de la salud en un plan para reducir la presión arterial”, apunta el doctor Willie Lawrence, cardiólogo intervencionista y director médico de Equidad Sanitaria de Spectrum Health, Benton Harbor, Michigan, y jefe del Comité de Supervisión de la Iniciativa Nacional de Control de la Hipertensión de la Asociación Americana del Corazón.