Un estudio realizado en Suecia a nivel ha calculado el elevado riesgo de padecer cáncer de próstata avanzado o mortal entre los familiares de hombres con la enfermedad, y ha determinado que quienes tengan antecedentes familiares de cáncer de próstata deben iniciar el cribado entre 2 y 11 años antes de lo recomendado, que suelen ser los 50 años.

Esta nueva investigación, realizada Mahdi Fallah y Elham Kharazmi, del Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ) en Heidelberg (Alemania) y sus colegas y publicada en la revista de acceso abierto ‘PLOS Medicine’, aporta nuevos datos que podrían ayudar a perfeccionar las directrices sobre la edad a la que debe comenzar el cribado.

Las directrices clínicas sobre la edad de inicio del cribado del cáncer de próstata tienen como objetivo garantizar que los beneficios de la identificación temprana de la enfermedad superen los riesgos de diagnosticar y tratar un cáncer que no perjudique al paciente.

Las directrices actuales señalan que los hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata tienen un mayor riesgo y deben comenzar el cribado a una edad temprana. Sin embargo, debido a la falta de datos suficientes, la edad a la que debe comenzar el cribado temprano no está clara.

Los investigadores descubrieron que los hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata alcanzaban el umbral de riesgo de cribado hasta 12 años antes. Sin embargo, diferentes hombres alcanzaban este umbral a distintas edades, dependiendo de cuántos de sus familiares de primer grado tenían cáncer de próstata y de la edad a la que los familiares fueron diagnosticados.

Mayor personalización de las directrices de cribado

Al comparar sus cálculos con diversas directrices, los investigadores determinaron que los hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata alcanzan un riesgo lo suficientemente alto como para comenzar el cribado entre 2 y 11 años antes de lo recomendado actualmente.

Estos resultados podrían conducir a una mayor personalización de las directrices de cribado. Otras investigaciones podrían ayudar a validar estos resultados en poblaciones de diferente origen étnico, teniendo en cuenta también la genética y el estilo de vida.

“La política de talla única en medicina pertenece al pasado; en su lugar, se necesitan más enfoques adaptados al riesgo para optimizar el uso de los recursos restringidos en la atención sanitaria”, dijo señala Kharazmi, codirector de este estudio.

“El objetivo de nuestro grupo es llenar esta laguna (un enfoque personalizado en el cribado) para varios tipos de cáncer, como el de próstata, mama y colorrectal, utilizando datos de gran calidad y a gran escala basados en registros, con el fin de aportar pruebas sólidas que respalden las directrices de cribado”, añade Mahdi Fallah, profesor de Medicina (Epidemiología) en la Universidad de Bergen, en Noruega, y líder del Grupo de Prevención del Cáncer Adaptado al Riesgo, en Alemania.