Casi uno de cada cuatro españoles recurre a la automedicación sin prescripción médica. El perfil de persona que se automedica es precisamente un hombre de mediana edad. En este grupo, sobre todo en los millennials, la cifra asciende al 33,5 por ciento. Así se extrae del III Estudio de Salud y Estilo de Vida Aegon.

Respecto al tipo de medicamentos que se toma sin prescripción médica, el 72,7 por ciento suele tomar fármacos para paliar enfermedades leves ocasionales. Esto se refiere a resfriados, catarros, etc. El 68,80 por ciento lo hace para síntomas o dolores no asociados a una enfermedad (como dolores de cabeza o musculares, problemas de estrés o de insomnio).

Más de la mitad de los encuestados se automedica en función de la prescripción de un tercero. Si bien, se acude antes a un tercero cualificado como un farmacéutico. Pese a ello, otra parte de los encuestados se fía de los anuncios en medios de comunicación (8,70 por ciento) y de Internet (6,50 por ciento). Otro dato es el impacto de terceros no profesionales, como famosos e influencers (2,70 por ciento). Son este último grupo de personas las que afirman utilizar estas fuentes para comprar productos de cosmética (29,3 por ciento), tés o suplementos para adelgazar (19,6 por ciento) o suplementos para el crecimiento y fortalecimiento de cabello y uñas (12,9 por ciento).

Automedicación en pandemia

La novedad, según el mismo, es que este 2020 ha disminuido la automedicación en España. En concreto, el dato indica una disminución del 32 por ciento en comparación con el año pasado.

Sobre este dato, Belén González, directora de salud de Aegon, busca la causa en la crisis sanitaria. “Es evidente que la pandemia nos ha vuelto más responsables y cautelosos a la hora de cuidar de nuestra salud y la de los que más queremos. La disminución de prácticas tan peligrosas como automedicarse sin la supervisión de un profesional médico lo confirman”.

Siete de cada diez encuestados afirman que el principal motivo para automedicarse sigue siendo tratar enfermedades poco graves, como el catarro o la alergia, entre otros. Así lo señalan siete de cada diez encuestados, lo cual supone una diferencia notoria respecto al 86 por ciento del año anterior.