Los indicadores clínicos sobre el estado inmunitario y de inflamación comúnmente utilizados pueden predecir la mortalidad en la población general, según un nuevo estudio colaborativo dirigido por Cleveland Clinic y University Hospitals, ambos en Estados Unidos, y publicado en la revista ‘JAMA Network Open’.

La investigación mostró que la linfopenia está asociada con la muerte debido a enfermedades cardíacas, cáncer e infecciones respiratorias, incluyendo gripe y neumonía. Esta relación entre los niveles de linfocitos y la mortalidad se observó independientemente de la edad, otros marcadores inmunes a base de sangre y factores de riesgo clínico.

El equipo de investigación fue dirigido por David Zidar, cardiólogo e inmunólogo intervencionista en el Centro Médico UH Cleveland y el Centro Médico de Asuntos de Veteranos Louis Stokes Cleveland y profesor asistente de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve, y Jarrod Dalton, epidemiólogo en el Instituto de Investigación Lerner de la Clínica Cleveland.

“Los científicos han hecho grandes esfuerzos y gastos para desarrollar nuevos biomarcadores para identificar a las personas con mayor riesgo de muerte y enfermedad –recuerda Dalton–. Aquí hemos adoptado un enfoque más pragmático: investigar el poder predictivo de los componentes del recuento de glóbulos blancos de un paciente, que se recoge como parte del análisis de sangre de rutina durante los exámenes de salud estándar”.

“La prueba de recuento sanguíneo completo es conveniente, económica y, como nuestros hallazgos sugieren que puede usarse para ayudar a los médicos a detectar y prevenir enfermedades y mortalidad relacionada con enfermedades”, añade.

En este estudio, el equipo analizó datos de más de 31.000 participantes que fueron seguidos en el transcurso de 12 años como parte de la Encuesta Nacional de Salud y Examen (NHANES), un programa del Centro Nacional de Estadísticas de Salud, parte de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Los participantes del estudio eran representativos de la población adulta general del país.

Si bien la asociación entre la linfopenia y la supervivencia reducida se observó independientemente de la edad y los factores de riesgo clínico tradicionales, la fuerza de la asociación aumentó cuando los niveles bajos de linfocitos se presentaron en combinación con otras anormalidades de la sangre, incluido la elevación de glóbulos rojos (una medida del cuerpo capacidad de generar y mantener una población sana de glóbulos rojos) y niveles de proteína C reactiva (un indicador de inflamación).

Aplicado en la práctica, los hallazgos del estudio sugieren, por ejemplo, que una persona de 65 años con un perfil de alto riesgo basado en estos tres indicadores inmunes: recuento de linfocitos, amplitud de distribución de glóbulos rojos (una medida de la capacidad del cuerpo para generar y mantener una población saludable de glóbulos rojos) y niveles de proteína C reactiva, tiene mayor riesgo de mortalidad que alguien que es una década mayor y tiene un perfil de bajo riesgo.

“Con una investigación adicional, pronto comenzaremos a comprender los procesos biológicos que vinculan estos marcadores con la enfermedad, un paso crítico en la búsqueda de objetivos terapéuticos”, explica Sadeer Al-Kindi, cardiólogo en los hospitales de la Universidad, instructor clínico en Case Western Reserve University School of Medicine y coautor del estudio.

“Más inmediatamente, podemos diseñar sistemas que permitan a los médicos usar indicadores pragmáticos del estado inmunitario para garantizar que el 10-20 por ciento de la población general con mayor riesgo de mortalidad no caiga en las grietas de la atención preventiva de rutina y los servicios de detección temprana”, asegura.