La Sesión “La importancia de la mutación BRAF”, organizada por Pierre Fabre en el marco del Simposio Revisiones en Cáncer, organizado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), ha puesto de manifiesto las mejoras que han supuesto los inhibidores BRAF.

El primer dato a tener en cuenta en este contexto es que entre el 8 y el 15 por ciento de los pacientes con cáncer colorrectal metastásico y el 50 por ciento de los pacientes con melanoma cutáneo. Hasta ahora, el pronóstico de la mayoría de estos pacientes era peor y, sus opciones de tratamiento, más limitadas. Sin embargo, la llegada de una nueva generación de inhibidores de BRAF ha cambiado el paradigma y los primeros resultados de los estudios apuntan a una mejora de la supervivencia.

Cáncer colorrectal y melanoma

En el caso el cáncer colorrectal, la irrupción de los inhibidores de BRAF es especialmente significativa, dado que se trata de uno de los tumores más prevalentes. En palabras de Reyes Ferreiro, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, entre los pacientes con cáncer colorrectal metastásico con mutación de BRAF, la más frecuente es la mutación V600E. “Esta mutación confiere un curso de la enfermedad más rápido y agresivo, con un impacto negativo en la supervivencia de los pacientes”. Sin embargo, “la irrupción de inhibidores de BRAF de nueva generación en combinación con otros fármacos como los inhibidores antiEGFR acompañados o no de los inhibidores de MEK, suponen un nuevo escenario terapéutico”.

En el caso del melanoma cutáneo, el cáncer de piel más agresivo, María Quindós, del Servicio de Oncología Médica del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña, señala que “entre el 40 y el 60 por ciento de los pacientes con melanoma cutáneo presentan una mutación activadora en el gen BRAF. En España, aproximadamente, la mitad de los pacientes con melanoma avanzado presentan la mutación BRAF V600”. Estas mutaciones “son más frecuentes en melanomas que se desarrollan en la piel expuesta al sol de forma intermitente, pero sin daño solar crónico”,

Para tratar a estos pacientes, “las investigaciones se están encaminando a combinar la terapia dirigida, con inhibidores BRAF e inhibidores MEK, y la inmunoterapia, para obtener la alta probabilidad de respuesta de la terapia dirigida y el potencial efecto duradero de la misma con la inmunoterapia”, explica la oncóloga. Los resultados preliminares, indica, “son prometedores, con alto porcentaje de respuestas completas y una prometedora eficacia en pacientes con peor pronóstico”.

Por último, se recordaba que, desde el pasado mes de septiembre, en España está disponible una nueva combinación de inhibidores BRAF e inhibidores MEK (encorafenib+binimetinib), que ofrece una mejora significativa en la supervivencia y tiene un buen perfil de tolerabilidad.